Todos conocemos personas que están permanentemente enfadadas y que descargan su ira en los demás.
También personas que lo ven todo
desde el punto de vista negativo.
Probablemente podremos reconocer que
también nos pasa a nosotros algo de esto. Notaremos además que con
más frecuencia de lo normal, estamos tensos y que esto repercute en nuestra
relación con nuestra familia y con otras personas de nuestro entorno.
A veces intentamos
regular nuestro estrés de maneras que
aun nos perjudican más:
1.
Negando que estamos estresados.
2.
Mediante la adición al trabajo. Esto sucede especialmente cuando nuestra
vida familiar nos resulta estresante, entonces buscamos satisfacción en el
trabajo, donde nos valoran y de paso nos permite estar más horas fuera de casa.
3.Buscando estar ocupados todo el día en actividades diversas y a menudo
dispersas. No conseguiremos controlar
el estrés, solo conseguiremos incrementarlo.
4. Usando sustancias (café, nicotina,
drogas, comida, fármacos, alcohol,...) Estas sustancias modifican
momentáneamente nuestro estado de ánimo, pero al cabo de poco tiempo nos damos cuenta
de que la situación empeora.
Con cualquiera de
estas formas fallidas de intentar regular el estrés, lo único que conseguimos es
que nuestro estado de ánimo y nuestro cuerpo empeoren. Iremos perdiendo capacidad de pensar
con claridad y nos será difícil disfrutar de la vida en general. Es probable que aparezca alguna enfermedad orgánica en la parte más débil de
nuestro organismo.
1) Reconocer que
nos pasa, sería el primer paso para poder mejorar nuestra
situación.
2) Aprender a incluir en nuestra rutina diaria estrategias mentales que nos permitan modular
nuestras emociones, también lo que pensamos y como nos sentimos a nivel
corporal. Para ello es
útil aprender a practicar relajación y meditación.
Solemos pensar que estás son técnicas complicadas o
que requieren de un espacio muy exclusivo. Pero no es así. Si
aprendemos estas técnicas en un lugar adecuado, con el tiempo podríamos aprender a practicarlas en los espacios
habituales de nuestra rutina diaria. Lugares tales como nuestro
lugar de trabajo, nuestra casa o incluso el autobús, aunque resulte sorprendente,
son lugares en los que es posible meditar o relajarse.
Consultar a
algún psicólogo clínico especializado en psicoterapia será una buena forma de
que poder averiguar qué nos ocurre
realmente y como sobrellevar nuestro estrés. Hacer esa tarea nosotros solos no siempre es fácil especialmente
cuando hay situaciones que nos resulta doloroso reconocer.



Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada