divendres, 9 de novembre del 2018

¿ SABIAS QUE A VECES TU GENERAS TU PROPIO ESTRÉS ?


En nuestra vida cotidiana tenemos motivos  para sentir estrés. Algunos motivos son crónicos y otros son ocasionales. Algunas veces podemos predecir cuándo se va a producir una situación  estresante y en otros momentos estas aparecerán de forma impredecible. 


Nuestro cuerpo reacciona ante los estímulos estresores con reacciones de alarma más o menos intensas en un  intento de poder defenderse de lo que sentimos como una amenaza.
Tenemos mecanismos automáticos que, a veces, nos hacen reaccionar a los estímulos del exterior con mayor estrés del que realmente sería lógico.
También las ideas y los sentimientos negativos actúan como elementos que nos generan estrés.
En gran medida,  nuestro estrés surge también de la preocupación que tenemos acerca de cómo nos ven los demás especialmente si sentimos que nuestro estatus social está siendo amenazado de alguna manera.


Cuando la amenaza desaparece nuestros pensamientos se calman. De lo contrario seguimos pensando en lo que podría haber pasado y  nuestros pensamientos nos sumen nuevamente en una situación de estrés que no se puede resolver. Esto sucede con especial gravedad en las situaciones traumáticas.
Si se prolonga el estado de estrés, sentiremos cada vez mayor tensión muscular, especialmente en la espalda o en la mandíbula, se puede alterar nuestro ritmo cardíaco, sintiendo entonces taquicardias o se pueden producir arritmias y así una larga lista de síntomas somáticos que pueden surgir a raíz del estrés, según cual sea el punto más frágil de nuestro organismo. Todo esto sucede cuando nuestro cuerpo está  en estado de alerta permanente, preparado para enfrentarse a algún peligro, supuesto o real.
Ser conscientes de lo que nos está sucediendo nos ayudará a reaccionar de manera más adecuada. Esto requiere ser capaces de cultivar nuestra capacidad de reflexión para tener mayor resiliencia ante las situaciones estresantes.
En ocasiones puede ser necesario solicitar ayuda a algún psicólogo, especialmente cuando se han sufrido situaciones traumáticas.


En la medida que podamos manejar mejor nuestro estrés podremos pensar con claridad y recuperar nuestra capacidad de nuestra capacidad de reaccionar de forma inteligente ante los estímulos estresores.
Ser capaces de reaccionar ante las situaciones sociales nos ayudará a sentirnos mejor. Lo que no podemos hacer es reprimir las sensaciones nocivas y hacer ver que no pasa nada.


Ser capaces de pararnos a pensar, es fundamental. A ello nos ayudará  hacer ejercicio regularmente, practicar yoga o meditación, hablar con personas de nuestra confianza y cultivar aficiones. Poder tener una actitud de mayor perspectiva antes las situaciones que nos hacen sentir estresados es fundamental para que el estrés no nos domine de forma permanente.



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