dimarts, 16 d’octubre del 2018

ADAPTÁNDONOS A LOS CAMBIOS


Nuestra vida está llena de cambios a los que nos vemos obligados a responder de una u otra forma. Pueden ser cambios a nivel físico, social, familiar, o incluso de nuestra manera de ver las circunstancias de nuestra vida.


Poder adaptarnos a los cambios es necesario, la cuestión es cómo, porque los cambios nos generan estrés. Con frecuencia los sentimos como una amenaza. Según como reaccionemos a ellos podremos enfrentarnos mejor a las nuevas situaciones.
Poder reforzar nuestra resiliencia ante las situaciones nuevas nos ayudará a encontrar la forma de salir airosos de la presión que  se haya generado en nosotros.



La práctica de la meditación refuerza nuestra capacidad de ver las situaciones nuevas con mayor perspectiva y nos previene de caer en reacciones impulsivas. Responder a lo nuevo de manera reflexiva nos protege de los efectos nocivos del estrés en nuestro organismo.
Debemos estar atentos a como respondemos a los cambios que van surgiendo en nuestra vida, porque incluso los cambios vitales positivos se pueden transformar en situaciones de sufrimiento si no sabemos adaptarnos a ellos. 
Cada cambio vital va acompañado de una constelación de situaciones y cada una de ellas según como las vivimos pueden hacer que transformemos un hecho positivo en negativo.


Situaciones positivas como, por ejemplo, casarse o tener un ascenso profesional, pueden despertar en nosotros temores o ansiedades a las que tal vez,no sepamos responder adecuadamente y acabemos sintiendo ese hecho positivo como generador de sufrimiento y estrés. Se frustran entonces nuestras expectativas y la relación de pareja acaba en divorcio o acabamos abandonando el puesto que habíamos deseado conseguir. Nos sentiremos frustrados por no haber podido adaptarnos a las nuevas circunstancias que nos llevan a malograr una situación deseada.


Todos conocemos personas que esperaban con ilusión la jubilación, pero que con el tiempo se sienten frustrados. No parece lógico, visto desde fuera. Pero eso sucede cuando uno no se ha preparado bien para poder utilizar todo el tiempo libre del que va a disponer de un día a otro. Con el cambio de tipo de vida, además, la persona ha perdido un ambiente de relaciones y de actividades, un prestigio profesional y una diversidad de situaciones que ocupaban su vida. Buscar la forma de entablar nuevos vínculos personales y actividades que den sentido a esta nueva etapa de la vida nos ayudará a sentirnos realizados.


Todas las situaciones a las que no conseguimos adaptarnos nos generan estrés. Para poder superar ese estrés deberíamos analizar como percibimos las nuevas situaciones y poder encontrar la forma de adaptarnos al cambio continuo que va sucediendo en nuestra vida.
Para ello siempre es útil contar con la ayuda de alguna persona amiga o bien poder consultar a algún  psicólogo especialista en psicoterapia.


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