diumenge, 23 de desembre del 2018

LA NAVIDAD Y LOS NIÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO DE SUS PADRES



 Las primeras Navidades después de un divorcio pueden ser un poco duras, especialmente si se tienen niños pequeños. Es natural que tanto el padre como la madre estén pendientes de que la situación sea llevadera para los niños.



  Las emociones juegan siempre un papel importante y condicionan como cada uno de los dos ex cónyuges va a sentirse ante la nueva situación. No es la misma la actitud del que tomó la decisión de separarse que la del que recibió la noticia de que su cónyuge se quería separar. Los sentimientos pueden ser de culpabilidad o de tristeza o tal vez de una actitud excesivamente alegre, depende  de como cada uno viviera la situación. Tal vez puede aparecer un sentimiento de sobreprotección hacia los niños.


Si se puede contar con un entorno familiar que apoye a cada uno de los dos, padre y madre,  en la nueva situación, todo será más fácil. Los amigos que puedan colaborar en ese sentido van a ser siempre bienvenidos.  
Es conveniente y natural que a partir del momento de la separación se puedan repartir las celebraciones con los niños, de forma equitativa entre ambas partes. Aunque al principio les cueste, los niños aceptaran la nueva realidad: a partir de ahora las Navidades serán por separado, unos días con papá, otros días con mamá.


Los niños tienen capacidad para entender y aceptar lo que se les explica de forma clara. Las cosas  serán más fáciles si cada uno de los padres da su versión de la situación, manteniendo una actitud de profundo respeto hacia el otro cónyuge.  


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