Con
la primavera empieza el buen tiempo y con este las ganas de mejorar nuestro
aspecto físico. Es la época en la que proliferan las dietas rápidas. No siempre
somos conscientes de los efectos nocivos que pueden tener estas dietas en
nuestra salud .
Durante
el resto del año probablemente no hemos prestado la suficiente atención a lo
que comíamos y como lo comíamos. Es posible que hayamos estado comiendo de
forma rápida cualquier cosa, como una
forma de calmar nuestro estrés.
Pero
es evidente que para sentirnos bien y
estar saludables debiéramos estar atentos a lo que comemos de forma permanente
a los largo de todo el año.
Se ha
observado que a los pacientes que se les asesora en temas alimenticios y se les
aconseja realizar ejercicio físico, mejoran mucho más si
además empiezan a practicar yoga y meditación de forma regular.
Es importante cuidar las relaciones sociales. Las personas que se
refugian en el consumo de comida de forma compulsiva son personas necesitadas
de afecto y que no tienen un entorno familiar y/o social gratificante.
El
objetivo no debiera ser solo perder peso, sino empezar a tener unas pautas de
vida sanas que nos permitiera mejorar nuestro estado físico y emocional.
Los pilares
fundamentales para conseguir este objetivo son una buena alimentación,
ejercicio físico y tener una vida familiar y social satisfactoria.
Tomar
conciencia de cuál es nuestra conducta
en relación a la alimentación nos servirá de pauta. Para ello debiéramos:
1)
Prestar atención a lo que comemos.
Ver qué aspecto tiene, que sabor, masticar lentamente y saborear la comida.
2)
Ser conscientes de cómo nos sentimos
horas después de haber comido.
3)
Cambiar algunos hábitos, por ej. beber
agua en lugar de refrescos que contienen azúcares.
4)
Tratar de comer en silencio en un lugar
cómodo y tranquilo.
5)
Hagamos la compra con tiempo. Esto
implica elegir los alimentos, con calma, antes de llevarlos a casa, leer las
etiquetas de los alimentos. Esto nos dará una idea de cuáles son los
ingredientes y de cómo pueden afectar a nuestro organismo.
6)
Cuando tengamos un antojo, preguntémonos
a que es debido.
7)
Organicemos las comidas de la semana de
acuerdo con unos criterios que sean sanos y sensatos. Actualmente hay libros de cocina que ayudan en ese sentido. Se
trataría de tener algo preparado para comer y así evitaremos caer en comer mal
al llegar a casa
Acudir a la consulta de algún profesional que nos ayude seguro que
nos va a ser útil.



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