dimarts, 6 de setembre del 2016

LA RELACION DE PAREJA Y LAS VACACIONES




Se viene observando, desde hace años que un porcentaje importante de los divorcios que se producen  en España se inician alrededor del mes de Septiembre.

Probablemente la convivencia durante el periodo vacacional puede facilitar que  surjan más momentos de tensión en la relación de pareja. Hay más tiempo para observar al/la otro-a. Conflictos latentes o diferencias de opinión importantes se van a poner de manifiesto de una manera más clara al convivir durante más tiempo juntos. Puede surgir entonces un sentimiento de extrañeza: “que hago yo estando con esta persona? ”.


También es cierto que durante las vacaciones tenemos más tiempo para pensar y para observarnos a nosotros mismos. A menudo, nos vienen a la mente pensamientos acerca de situaciones personales o profesionales que podríamos haber resuelto de otra forma. Es como si al no tener la actividad intensa que tenemos el resto del año, surgiera un sentimiento de disconformidad con nosotros mismos y con nuestro entorno.
Esta reflexión puede ser saludable, si nos lleva a mejorar en algo nuestra vida actual. Pero esta reflexión puede ser negativa si solo conseguimos reprocharnos cosas que hicimos en el pasado.


En el peor de los casos si la reflexión nos lleva a reprochar a nuestra pareja cosas que “podría haber hecho y no hizo”, se producirá un desequilibrio en la relación. Habrá que ver si ese desequilibrio que se produce en la relación de pareja, se puede compensar, mediante el diálogo para resolver las tensiones que hayan surgido.

La forma de establecer el diálogo y la comunicación será sobre la base de aceptarnos a nosotros mismos tal como somos y poder acercarnos al otro sin pretender dar una imagen falsa.


No podemos exigir al otro que sea de una forma diferente a como es, pero sí comunicarle cuales son las actitudes que nos han molestado.  Si del dialogo entre las dos personas de la pareja surge un análisis profundo de cuál es la situación que ha provocado el desajuste, seguramente el equilibrio se podrá restablecer.

Probablemente ambas personas de la pareja van a tener que cambiar algo de su comportamiento y de su actitud con el otro. Ese cambio va  a ser posible si se escucha verdaderamente al otro. Si eso no fuera posible, habrá una pugna entre los dos que llevará a un sinfín discusiones tensas.


Analizar que es lo que sucede y porque uno no puede escuchar al otro, sería entonces la única manera de resolver esa situación. Esto, en ocasiones, requiere poder consultar a un psicólogo especializado en terapia de pareja. Tal vez  en algunos casos, uno de los dos decida iniciar una terapia individual para conocerse mejor a sí mismo y las situaciones que han llevado al conflicto de pareja.

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