Se viene observando, desde hace años
que un porcentaje importante de los divorcios que se producen en España se inician alrededor del mes de
Septiembre.
Probablemente la convivencia durante el
periodo vacacional puede facilitar que surjan más momentos de tensión en la relación
de pareja. Hay más tiempo para observar al/la otro-a. Conflictos latentes o
diferencias de opinión importantes se van a poner de manifiesto de una manera
más clara al convivir durante más tiempo juntos. Puede surgir entonces un
sentimiento de extrañeza: “que hago yo estando con esta persona? ”.
También es cierto que durante las
vacaciones tenemos más tiempo para pensar y para observarnos a nosotros mismos.
A menudo, nos vienen a la mente pensamientos acerca de situaciones personales o
profesionales que podríamos haber resuelto de otra forma. Es como si al no
tener la actividad intensa que tenemos el resto del año, surgiera un
sentimiento de disconformidad con nosotros mismos y con nuestro entorno.
Esta reflexión
puede ser saludable, si nos lleva a mejorar en algo nuestra vida actual. Pero esta
reflexión puede ser negativa si solo conseguimos reprocharnos cosas que hicimos
en el pasado.
En el peor de los casos si la reflexión nos lleva a reprochar a
nuestra pareja cosas que “podría haber hecho y no hizo”, se producirá un desequilibrio
en la relación. Habrá que ver si ese desequilibrio que se produce en la
relación de pareja, se puede compensar, mediante el diálogo para resolver las tensiones
que hayan surgido.
La forma de establecer el diálogo y
la comunicación será sobre la base de aceptarnos a nosotros mismos tal como somos
y poder acercarnos al otro sin pretender dar una imagen falsa.
No podemos exigir al otro que sea de una
forma diferente a como es, pero sí comunicarle cuales son las actitudes que nos
han molestado. Si del dialogo entre las
dos personas de la pareja surge un análisis profundo de cuál es la situación
que ha provocado el desajuste, seguramente el equilibrio se podrá restablecer.
Probablemente ambas personas de la
pareja van a tener que cambiar algo de su comportamiento y de su actitud con el
otro. Ese cambio va a ser posible si se
escucha verdaderamente al otro. Si eso no fuera posible, habrá una pugna entre
los dos que llevará a un sinfín discusiones tensas.
Analizar que es lo que sucede y
porque uno no puede escuchar al otro, sería entonces la única manera de
resolver esa situación. Esto, en ocasiones, requiere poder consultar a un psicólogo
especializado en terapia de pareja. Tal vez
en algunos casos, uno de los dos decida iniciar una terapia individual
para conocerse mejor a sí mismo y las situaciones que han llevado al conflicto
de pareja.




Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada