En esta serie de artículos sobre cómo sentirnos bien con nosotros mismos hemos destacado la importancia de dedicar un tiempo diario de reflexión personal en soledad y silencio.
También realizar diariamente una hora de ejercicio físico y cuidar la alimentación .
A todo esto tendríamos que añadir la necesidad de seguir ampliando nuestros conocimientos. Dedicar un tiempo diario a la lectura, por lo menos media hora, nos ayudará a sentirnos mejor.
Hay que saber seleccionar nuestras lecturas. Buscar lecturas que nos aporten conocimiento o que amplíen nuestra visión de la vida. Si sabemos seleccionar bien, aprenderemos que muchas de las cosas que nos preocupan ya las han vivido otras personas y podremos aprender cómo estas personas enfocaron el problema para solucionarlo.
Si además dedicamos un tiempo al final del día a reflexionar que hemos hecho ese día y analizamos que cosas podríamos mejorar, preguntándonos si cambiando algo de lo que hicimos durante el día, tal vez, progresaríamos en nuestro crecimiento personal y mejoraríamos nuestra vida.
Por ejemplo, si al final del día descubrimos que ya desde primera hora de la mañana estuvimos acelerados, corriendo y enfadándonos con todas las personas con las que nos cruzábamos, nos podríamos preguntar si hubiera sido posible hacer algo distinto, para que las cosas hubieran sido más relajadas y más satisfactorias para nosotros y las personas de nuestro entorno.
Tal vez se nos podría ocurrir cómo organizar mejor nuestro tiempo, levantándonos un poco antes u
organizando mejor los preparativos. Tal vez entonces nos daría tiempo de
desayunar tranquilos, charlar con nuestros hijos o con nuestra pareja y
podríamos ir hacia el trabajo menos estresados.
Todo esto nos lleva a plantearnos cuales son nuestros horarios y como organizamos el tiempo
que dedicamos a dormir. Son muchas las personas que se quejan de que
duermen mal. En primer lugar tendríamos que tener en cuenta que no son tan
importantes la cantidad de horas que dormimos como la calidad del sueño.
Es mejor dormir seis horas profundamente que diez horas de manera discontinua.
Si dormimos profundamente necesitamos menos horas para dormir.Cenar temprano favorece dormir mejor. Cuidar nuestra mente las últimas horas del día de antes de ir a dormir, nos ayuda a dormir mejor. En este sentido es preferible que las actividades del final del día sean tranquilas. No dedicarnos a hacer actividades físicas intensas o ver espectáculos o lecturas que nos alteren, mejor evitar las discusiones o las noticias que da por la TV. Es mejor relajarse, escuchar música tranquila, tomar una infusión.
Si probamos a reorganizar nuestros horarios durante al menos un mes descubriremos que los nuevos horarios se han convertido de un hábito y nos será más fácil mantenerlos. Será entonces cuando veremos sus ventajas.
Si además de todo lo anterior incluimos el hábito de sonreír con más frecuencia descubriremos también como la sonrisa nos relaja y nos relacionamos mejor con los que nos rodean.





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