Gestionar bien nuestro tiempo no significa llenar nuestra agenda únicamente de actividades laborales. Debiera significar ser capaces de organizar nuestra agenda de tal forma que haya espacios para nuestro cuidado personal, físico y mental. Nuestra vida social y familiar debiera estar también incluida en nuestra planificación semanal.
Dedicar un tiempo, tal vez una hora a la semana, a organizar nuestra agenda, nos va a permitir ser más productivos y más creativos el resto del tiempo, sin sentirnos agobiados. Para conseguir esto es necesario ser disciplinados y saber establecer una escala de prioridades adecuada.En esta escala de prioridades es importante no dejar para lo último las cosas que tienen que ver con nosotros mismos y con las personas que queremos. Una prioridad puede ser dedicar un tiempo a la lectura o a jugar con nuestros hijos o a practicar algún deporte o estar hablando o paseando con nuestra pareja. El trabajo será más productivo si nos cuidamos mentalmente.
Si nos planificamos adecuadamente respetando lo
que son nuestras necesidades, descubriremos que somos más eficientes en nuestra
tarea profesional y que nos sentimos mejor con nosotros mismos y con nuestro
entorno. Para ello
deberemos superar nuestro temor a "perder el tiempo" cuando nos
dedicamos un rato a nosotros mismos.
En
ocasiones el no planificar bien nuestro tiempo nos puede llevar a comer
cualquier cosa en cualquier sitio, o llevarnos trabajo a casa con lo cual nos
privamos de descansar o de comunicarnos con nuestro entorno social y familiar.
Aparte de
organizar nuestra agenda deberíamos
intentar protegernos de la personas que nos "roban" nuestro tiempo.
Son personas que nos llaman por teléfono cuando llegamos a casa o que aparecen durante
las horas de trabajo con peticiones no necesarias. Deberemos aprender a decir "no". No se trata de ser
descortés pero si de poder sugerir a esa persona que viene en un momento poco
oportuno. Es preferible ofrecerle otro
momento más adecuado para hablar.
Intentar simplificar nuestra vida nos va a facilitar poder
organizar mejor nuestro tiempo. Si dedicáramos
un tiempo a analizar algunas cuestiones que nos hacen llevar una vida frenética
descubririamos que muchas no realmente necesarias ni importantes para nosotros.
Definir bien cuáles son nuestros objetivos nos ayudará a delimitar mejor como invertir nuestro
tiempo y como ser realmente más productivos en cosas que realmente nos
interesan a nosotros.
Si conseguimos regirnos por el principio de la sencillez simplificaremos nuestra vida y descubriremos que nos queda tiempo para todo, incluso para descansar o que tenemos más entusiasmo para realizar las cosas que emprendemos. Tal vez nos centraremos en probar cosas nuevas que íbamos posponiendo.
Si nos cuesta simplificar nuestra vida y reservar tiempo para
nosotros también deberíamos preguntarnos a nosotros mismos porque necesitamos
estar siempre tan ocupados y si
realmente nos resulta satisfactorio o tememos encontrarnos a nosotros mismos.




Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada