En un
mundo como el actual en el que nos encontramos sometidos a un gran exceso de estímulos,
saber diferenciar y seleccionar las
cosas que realmente sentimos necesarias para nuestra vida, nos ayudará a
mejorarla porque sentirnos felices es algo que surge de nuestro interior independientemente
del lugar donde estemos y de las cosas que poseamos.
Poseer demasiadas cosas genera confusión mental.
Reducir la cantidad de cosas que queremos
nos puede hacer sentir mejor y además evitamos el gasto que genera el
consumo. Dejará entonces de preocuparnos el dinero y podremos empezar a
disfrutar de las cosas que posemos y de la compañía de las personas que queremos.
Para
ello deberíamos poder liberarnos del
deseo continuo de poseer cosas sin límite. Pero recordemos: fingir no querer tener objetos, es lo mismo
que perseguir continuamente tener más objetos.
A veces
no se trata de poseer solo objetos, puede tratarse de acumular lugares a donde hemos
viajado, personas que conocemos, experiencias, relaciones sentimentales y así
un largo etcétera.
El deseo de acumular continuamente surge de dudas que
tenemos acerca de nuestra identidad. El perseguir
continuamente nuevas sensaciones, nuevos objetos, relaciones o experiencias surge de una lucha constante por buscar
sentirnos más seguros de nuestra valía personal. Pero es una lucha sin fin
que genera insatisfacción. Al cabo de poco tiempo,
deseamos una nueva cosa o situación.
Nos pesa también la opinión que puedan tener los demás de
nosotros y tendemos a compararnos con los demás. Toda esta carga de pensamientos
nos impide ver que es lo que realmente queremos nosotros.
Se trataría de poder, en primer lugar aceptarnos tal como somos y luego poder seleccionar que es lo que queremos tener y hacia donde queremos dirigir nuestros esfuerzos para conseguirlo.
En la actualidad proliferan, los libros que nos hablan acerca de como ordenar nuestros armarios o nuestra casa. Pero se trataría de conseguir liberarnos del deseo de poseer continuamente más y más cosas y poder empezar a aprender a tirar las cosas que no necesitamos realmente. El experimentar la sensación de libertad y de aire fresco que nos aportaría “tirar” algo que no usamos, nos ayudaría a seguir seleccionando que es lo que queremos conservar y que es lo que queremos tirar. “Tirar” es una palabra que nos suena mal, pero lo que no podemos hacer es “esconder en los armarios” las cosas que no usamos porque eso en realidad es “acumular”.
Quedarnos
con lo esencial en nuestras vidas, sean objetos, personas, actividades o sensaciones
nos simplificaría la vida y nos aportaría
serenidad.
En estas fechas navideñas seria importante recordar que lo esencial es la compañía de las personas que queremos y no los objetos y los regalos que vayamos a recibir




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