Con la
llegada del año nuevo aparecen nuevos deseos y proyectos. Es algo natural, queremos
mejorar y sentirnos felices. Desear algo nuevo nos estimula y nos hace sentir
vivos. Pero sería bueno no caer en la trampa de la novedad sin un motivo real y
bien fundamentado. Desear algo nuevo requiere
un tiempo de reflexión. Para ello deberíamos conocer los mecanismos que se producen en nuestro cerebro
el desear algo.
Desear
algo que no tenemos produce sufrimiento, nos sentimos nerviosos al no saber si conseguiremos lo que deseamos . Nuestro cerebro
segrega entonces ciertas sustancias, nuestro torrente sanguíneo se altera . Surge en nosotros una excitación que hace que nuestro cerebro convierta el
desear y perseguir algún deseo en algo agradable .
Cuando conseguimos lo que deseábamos, sentimos bienestar . Pero la sensación de desear ha sido tan excitante que nos empuja a plantearnos un nuevo deseo . Se genera, entonces, un nuevo deseo, un nuevo sufrimiento, una nueva sensación de bienestar, si lo conseguimos . Y así en una espiral que no terminaría nunca . Por el contrario, si el deseo no se consigue se genera frustración y rabia .
Nuestra mente no puede permanecer en la ignorancia de no saber que perseguir un deseo tras otro nos impide disfrutar de lo que ya tenemos y sobre todo de la compañía de las personas que amamos y nos aman.
Por
otra parte, vivimos en un entorno social que nos empuja a desear cada vez más
objetos, más sensaciones. Nos hace sentir que el éxito, el triunfo, es tener
cada vez más dinero o comprar más objetos. La publicidad, las revistas del
corazón, la televisión, nos muestran imágenes que transmiten ese mensaje. Es un
mensaje que no muestra la vida como es realmente. Nos hace olvidar los aspectos
valiosos de nuestra vida cotidiana. Nos hace perseguir objetivos que en
realidad no nos van a dar la felicidad.Cuando conseguimos lo que deseábamos, sentimos bienestar . Pero la sensación de desear ha sido tan excitante que nos empuja a plantearnos un nuevo deseo . Se genera, entonces, un nuevo deseo, un nuevo sufrimiento, una nueva sensación de bienestar, si lo conseguimos . Y así en una espiral que no terminaría nunca . Por el contrario, si el deseo no se consigue se genera frustración y rabia .
Nuestra mente no puede permanecer en la ignorancia de no saber que perseguir un deseo tras otro nos impide disfrutar de lo que ya tenemos y sobre todo de la compañía de las personas que amamos y nos aman.
Aunque es bueno desear superarnos y obtener cosas nuevas o mejores, debiéramos plantearnos que es necesario hacerlo con moderación y con grandes dosis de realismo. Rodearnos de las personas que nos quieren, nos ayudará a valorar lo que hemos conseguido.
También
es importante poder practicar la meditación que nos hará poder observar nuestra
mente y disfrutar del placer de hacer desaparecer el dolor generado por un
problema.
Si no
nos dejamos llevar por placeres ilusorios, conseguiremos ir resolviendo
nuestros problemas sin la necesidad de refugiarnos en estímulos excitantes. 


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