dilluns, 2 de gener del 2017

BUENOS DESEOS PARA EL AÑO NUEVO


Con la llegada del año nuevo aparecen nuevos deseos y proyectos. Es algo natural, queremos mejorar y sentirnos felices. Desear algo nuevo nos estimula y nos hace sentir vivos. Pero sería bueno no caer en la trampa de la novedad sin un motivo real y bien fundamentado.  Desear algo nuevo requiere un tiempo de reflexión. Para ello deberíamos conocer  los mecanismos que se producen en nuestro cerebro el desear algo.




Desear algo que no tenemos produce sufrimiento, nos sentimos nerviosos al no saber si conseguiremos lo que deseamos . Nuestro cerebro segrega entonces ciertas sustancias, nuestro torrente sanguíneo se altera . Surge en nosotros una excitación que hace que nuestro cerebro convierta el desear y perseguir algún deseo en algo agradable .
Cuando conseguimos lo que deseábamos, sentimos bienestar . Pero la sensación de desear ha sido tan excitante que nos empuja a plantearnos un nuevo deseo .  Se genera, entonces, un nuevo deseo, un nuevo sufrimiento, una nueva sensación de bienestar, si lo conseguimos . Y así en una espiral que no terminaría nunca . Por el contrario, si el deseo no se consigue se genera frustración y rabia .
Nuestra mente no puede permanecer en la ignorancia de no saber que perseguir un deseo tras otro nos impide disfrutar de lo que ya tenemos y sobre todo de la compañía de las personas que amamos y nos aman.





Por otra parte, vivimos en un entorno social que nos empuja a desear cada vez más objetos, más sensaciones. Nos hace sentir que el éxito, el triunfo, es tener cada vez más dinero o comprar más objetos. La publicidad, las revistas del corazón, la televisión, nos muestran imágenes que transmiten ese mensaje. Es un mensaje que no muestra la vida como es realmente. Nos hace olvidar los aspectos valiosos de nuestra vida cotidiana. Nos hace perseguir objetivos que en realidad no nos van a dar la felicidad.
Aunque es bueno desear superarnos y obtener cosas nuevas o mejores, debiéramos plantearnos que es necesario hacerlo con moderación y con grandes dosis de realismo. Rodearnos de las personas que nos quieren, nos ayudará a valorar lo que hemos conseguido.  



También es importante poder practicar la meditación que nos hará poder observar nuestra mente y disfrutar del placer de hacer desaparecer el dolor generado por un problema.
Si no nos dejamos llevar por placeres ilusorios, conseguiremos ir resolviendo nuestros problemas sin la necesidad de refugiarnos en estímulos excitantes.    

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