dimarts, 17 de gener del 2017

COMO CONSEGUIR QUE NUESTRA MENTE NOS AYUDE A SER FELICES




Con frecuencia pensamos que ser feliz depende de tener más dinero, más cosas o más relaciones sociales. Pero no es así. Ser feliz depende en gran medida de como organizamos nuestra mente. También de como utilizamos los recursos que poseemos.

Nuestra mente funciona con unas leyes que a menudo desconocemos. Una de estas leyes es modificar la información que  nos llega de forma automática, sin que nosotros seamos conscientes de ello.

Si estamos atentos a esto podemos llegar a detectar el momento en que nuestra mente modifica la información que le llega del exterior e impedir que lo haga.
Ayudarnos a reforzar nuestras posibilidades de controlar nuestra mente es una de las metas que se plantea actualmente en  psicoterapia y también en las prácticas budistas.



Las personas que practican meditación que es una forma de observación de nuestro mundo interior, pueden ser más conscientes de como, en cuanto llega un estimulo del exterior a nuestra mente, esta lo modifica y produce una reacción que no siempre es la que corresponde al estimulo que nos llegó.

Si no somos conscientes de ello nos moveremos por impulsos, no por actos reflexionados. Esa reacción impulsiva nos puede llevar a desear cosas que no siempre nos convienen.


El deseo surge a menudo de intereses ajenos a nosotros: por ejemplo mensajes publicitarios o informaciones que nos llegan a través de personas que velan por sus intereses y no por los nuestros.

Actuar impulsivamente y buscar satisfacer  deseos de forma irreflexiva, nos lleva a un estado de entusiasmo. Cuando el entusiasmo decae, el sufrimiento y la frustración tienen una intensidad mayor que el placer obtenido. Si recibimos un nuevo estimulo desde el exterior, volverá a repetirse esa reacción de entusiamo y nuevamente sucederá un episodio de frustración. En esa cadena de acción- reacción- frustración se encuentra la génesis de muchas dependencias, por ejemplo,  dependencias alimentarias, compras compulsivas, dependencias sentimentales, ludopatías, o dependencias de sustancias diversas  y así un largo etcétera.





Otro aspecto que surge del funcionamiento automático de reprogramación de información por el que se rige nuestra mente, es el pensamiento negativo. En cuanto entra una información en nuestra mente, esta la transforma en un pensamiento negativo.  Aunque no queramos estar tristes, muchos de los condicionamientos personales de nuestra historia hacen que nuestra mente tenga este funcionamiento. Acabamos, entonces, teniendo pensamientos negativos que nos ponen tristes y nos hacen ver, a menudo, el lado pesimista de la vida.



En cuanto ese pensamiento está en nuestra mente ya tendemos a tomarlo como cierto y va a ser difícil cambiarlo. Para conseguirlo puede ser necesario recurrir a la ayuda de un buen psicoterapeuta que nos ayude a modificar ese tipo de pensamiento negativo.
Ser conscientes de cómo funciona nuestra mente nos ayudará a impedir que ese pensamiento negativo y la búsqueda compulsiva de satisfacciones frustrantes   invadan nuestra mente progresivamente.  

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