Para sentirnos felices necesitamos
algunos recursos personales como son:
1) sentirnos bien físicamente
2) tener la mente centrada
3) tener unos objetivos claros para
conseguir que las cosas salgan como queremos
4) no dudar acerca de adonde queremos ir.
Evitar que los estímulos de nuestro
alrededor nos distraigan, nos ayudará a conseguir lo anterior y también
podremos utilizar mejor nuestro dinero.
Es fundamental
poder diferenciar entre las cosas que verdaderamente necesitamos y aquellas que
son fruto de un deseo impulsivo. Utilizar nuestro dinero para adquirir
cosas que realmente necesitamos produce una sensación placentera.
Las cosas que más necesitamos son
aquellas que tienen que ver con aspectos básicos de nuestra existencia: la
alimentación y la ropa. Es importante priorizar la calidad al adquirirlas, es
una forma de cuidarnos. En el caso de la alimentación elegir los alimentos de
proximidad. En el caso de la ropa la calidad hará que nos dure más tiempo y que
nos sintamos mejor vistiendo.
Es mejor
evitar sobrecargarnos de cosas que realmente no necesitamos. También evitar
las “diversiones “ ruidosas o excesivas
que muchas veces suelen generar gastos innecesarios. Esas “diversiones” nos
dejan después una sensación de insatisfacción. Con frecuencia esas situaciones
surgen de un deseo de impresionar a otros, o
de no saber que deseamos realmente.
La condición
previa para conseguir nuestros deseos es identificarlos.
Puede ser útil hacer una lista con dos
columnas: en una columna escribiremos
las cosas necesarias y en la otra las cosas que consideramos
deseos innecesarios. Aunque la diferencia entre necesario y deseo innecesario es
sutil, la elaboración de la lista nos ayudará a diferenciar entre ambas categorías.
Se puede completar la lista haciendo una
escala de prioridades en cada columna, por ejemplo puntuando cada deseo o cada
necesidad de uno a cinco. También poner al lado de cada deseo o de cada
necesidad el motivo por el que lo hemos puesto en la lista. Eso nos ayudará a
reflexionar hasta qué punto es una necesidad o un deseo.
Si nos atenemos a esta lista tal vez
estaremos a salvo de los mensajes publicitarios que siempre nos animan a probar
o a adquirir más y más cosas.
Si dejamos
de consumir por impulso descubriremos que podemos satisfacer nuestras
necesidades gastando menos. Incluso nos será posible ahorrar. Será entonces
más fácil no depender tanto del dinero.
El dinero, en realidad, es solo un medio
para conseguir lo que queremos.
Hay muchas cosas que podemos hacer para las
que no necesitamos dinero
Podemos divertirnos relacionandonos con los demás o disfrutando de la paz y la tranquilidad.
La sensación más
placentera es la de no ser esclavos del dinero.
Una buena forma
de emplear el dinero es gastar en los demás, sea haciendo regalos a las
personas que queremos o ayudando a personas que lo necesitan. Es una sensación muy gratificante y que contribuye a nuestra felicidad.






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