dimecres, 14 de juny del 2017

COMO ORGANIZAR EL TIEMPO PARA REGULAR EL ESTRES


La cantidad de actividades que desarrollamos durante el día nos hacen vivir estresados. A veces no somos conscientes de ello.

Al cabo del tiempo empezamos a sufrir las consecuencias que se expresaran a través de nuestro cuerpo: dolores de espalda, presión arterial alterada, dificultades para dormir y tantos otros síntomas que aparecen en las personas que sufren estrés de forma continuada.



Comprar una pequeña libreta que nos acompañe a lo largo del día, puede ser una buena herramienta para empezar a organizar nuestro tiempo de un forma realista y racional. En esta libreta podemos empezar por:

1)     Anotar la lista  de actividades que tenemos que hacer a lo largo del día. Las ordenaremos teniendo en cuenta nuestra escala de prioridades.

2)    Saber elegir cuales son  las tareas  que realmente son  necesarias y realizables, sin pretender abarcar más de lo que realmente podemos hacer.

3)   Valorar lo que tenemos  nos ayudará a  no desear cosas que no necesitamos. Aunque nos impresione lo que otras personas hacen o consiguen, no estaremos tentados de imitarlos si tenemos claro que es lo que nosotros queremos. 

4)   Para conseguir lo anterior deberíamos conocer cuáles son nuestros deseos más profundos que es lo que realmente queremos conseguir en la vida. Eso implica saber que tendremos que elegir unas cosas y quizás aceptar que otras no van a ser posibles.


Cuando tengamos claro lo anterior podremos:

1)     Empezar a revisar nuestra agenda: en ella anotaremos no solo las tareas excepcionales de nuestro trabajo o de nuestra vida cotidiana, sino también todas y cada una de las tareas que hacemos habitualmente y que nos ocupan la mayor parte de nuestro tiempo: comer, desplazarnos de un lado a otro, comprar comida, atender la casa, etc. Descubriremos entonces que  tenemos poco  tiempo libre. Pocos espacios para estar tranquilos con nosotros mismos.

2)   Empezar a calcular el tiempo que dedicamos a cada actividad de una forma más amplia. Si nos damos el doble de tiempo para cada actividad podremos empezar a prevenir el efecto nocivo de los imprevistos.

3)   Organizar las actividades de un modo lógico permite realizarlas de forma más relajada. A veces hay grupos de tareas que ordenadas de diferente forma, permiten aprovechar mejor el tiempo.  

4)   Reservar espacios de tiempo para actividades que nos resulten placenteras. Puede parecer difícil, nos diremos, “es que no tengo tiempo”, pero si analizamos bien nuestra agenda y la ordenamos de forma lógica, descubriremos que sí es posible tener espacios para nosotros y que tenerlos nos hace más efectivos en  nuestras tareas habituales.



Para ello serán necesarios dos principios básicos:

1)     Limitar de forma realista la lista de actividades que tenemos que hacer diariamente.

2)    Protegernos de los elementos del exterior que nos hacen perder nuestro tiempo.
Vivir el momento presente concentrándonos en lo que estamos haciendo en cada momento. Esto nos hará rendir mejor en el trabajo y en nuestra vida.

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