La
cantidad de actividades que desarrollamos durante el día nos hacen vivir
estresados. A veces no somos conscientes de ello.
Al cabo
del tiempo empezamos a sufrir las consecuencias que se expresaran a través de
nuestro cuerpo: dolores de espalda, presión arterial alterada, dificultades
para dormir y tantos otros síntomas que aparecen en las personas que sufren
estrés de forma continuada.
Comprar una pequeña libreta que nos acompañe a lo largo del
día, puede ser una buena herramienta para empezar a organizar nuestro tiempo de
un forma realista y racional. En esta libreta
podemos empezar por:
1)
Anotar
la lista de actividades que tenemos que
hacer a lo largo del día. Las ordenaremos teniendo en
cuenta nuestra escala de prioridades.
2)
Saber
elegir cuales son las tareas que realmente son necesarias y realizables, sin pretender
abarcar más de lo que realmente podemos hacer.
3)
Valorar
lo que tenemos nos
ayudará a no desear cosas que no
necesitamos. Aunque nos impresione lo que otras personas hacen o consiguen, no
estaremos tentados de imitarlos si tenemos claro que es lo que nosotros
queremos.
4)
Para conseguir lo anterior
deberíamos conocer cuáles son nuestros
deseos más profundos que es lo que realmente queremos conseguir en la vida.
Eso implica saber que tendremos que elegir unas cosas y quizás aceptar que
otras no van a ser posibles.
Cuando
tengamos claro lo anterior podremos:
1)
Empezar a revisar nuestra agenda: en ella anotaremos no solo las tareas
excepcionales de nuestro trabajo o de nuestra vida cotidiana, sino también
todas y cada una de las tareas que hacemos habitualmente y que nos ocupan la
mayor parte de nuestro tiempo: comer, desplazarnos de un lado a otro, comprar
comida, atender la casa, etc. Descubriremos entonces que tenemos poco tiempo libre. Pocos espacios para estar tranquilos
con nosotros mismos.
2)
Empezar a calcular el tiempo que dedicamos a cada actividad de una forma más amplia.
Si nos damos el doble de tiempo para cada actividad podremos empezar a prevenir
el efecto nocivo de los imprevistos.
3)
Organizar
las actividades de un modo lógico permite
realizarlas de forma más relajada. A veces hay grupos de tareas que ordenadas
de diferente forma, permiten aprovechar mejor el tiempo.
4)
Reservar
espacios de tiempo para actividades que nos resulten placenteras.
Puede parecer difícil, nos diremos, “es que no tengo tiempo”, pero si
analizamos bien nuestra agenda y la ordenamos de forma lógica, descubriremos que
sí es posible tener espacios para nosotros y que tenerlos nos hace más
efectivos en nuestras tareas habituales.
Para ello
serán necesarios dos principios básicos:
1)
Limitar
de forma realista la lista de actividades que tenemos
que hacer diariamente.
2)
Protegernos
de los elementos del exterior que nos hacen perder nuestro tiempo.
Vivir el momento presente concentrándonos en lo
que estamos haciendo en cada momento. Esto nos hará rendir
mejor en el trabajo y en nuestra vida.


Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada