Dormir bien es fundamental para nuestra mente y para
nuestro cuerpo. Aunque durmamos bien, generalmente, puede haber momentos de
nuestra vida en que debido al estrés nos sea más complicado. Explicaremos algunas técnicas que pueden ayudarnos a conciliar el sueño y mantenerlo
durante varias horas:
1)
Intentar
desconectar de las preocupaciones que hayamos tenido durante el día.
Para ello será útil no consultar el correo electrónico, ni atender llamadas de teléfono,
a partir de unas horas antes de acostarnos. Si tenemos en la mente alguna cuestión
que nos preocupa, para el día siguiente, podemos tomar una libreta y escribir
algún punto concreto que nos ayuda a
organizar esa idea, pero sin entrar a intentar resolverla. Al día siguiente lo
veremos todo más claro.
2)
Mantener
alejados los aparatos electrónicos del lugar donde estemos durmiendo
nos puede ayudar a desconectar de los problemas.
3)
Realizar
algún ejercicio de relajación o bien meditación nos ayudará a sentirnos más
serenos. Los deportes intensos pueden ser poco
adecuados pasadas las 9 de la noche.
4)
Evitar
los estimulantes como el té o el café, así como el alcohol
que aunque al principio nos adormezca luego nos hará despertarnos con la cabeza
poco despejada.
Para
dormir bien de forma habitual es conveniente
crear una serie de hábitos que nos ayuden a conciliar y mantener el sueño y que
este sea reparador:
1)
Analicemos
que postura nos resulta más cómoda para dormir. Cada
uno tiene que encontrar la postura que le resulte más cómoda. En términos generales
lo más adecuado sería dormir de lado.
2)
Una vez encontrada la postura que nos hace sentir
cómodos, intentemos relajar todos los músculos
visualizando todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo y respirando al
mismo tiempo lenta y profundamente.
3)
Mantengamos la posición que hemos
elegido. No nos movamos, ni intentemos cambiar de posición. El sueño irá viniendo
despacio.
4)
Observemos
cuales son los ciclos de nuestro sueño.
Es posible que nos dé sueño sobre las 11h de la noche, pero si no nos acostamos,
nos despejamos y nos costará más conciliar el sueño. Tal vez no vamos a poder
dormir hasta al cabo de una par de horas.
Si no
conseguimos dormirnos es preferible levantarse y realizar alguna tarea suave a
la espera de que aparezca el siguiente ciclo de sueño:
1)
Leer
puede ser una forma de esperar que el sueño venga a nosotros.
Es una estimulación suave de nuestra mente y en la que normalmente adoptamos
una postura relajada.
2) Si
prevemos que nos va a ser difícil conciliar el sueño, tomar un baño relajante antes de la cena puede ayudarnos.
No
podemos imponernos ni obligarnos a dormir. El sueño solo aparece cuando nos sentimos
relajados. Si aprendemos a relajarnos será más fácil recuperar el poder dormir
bien.
Si la
situación persiste sería conveniente consultar a algún psicólogo para que pudiera
ayudarnos.



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