dijous, 19 d’octubre del 2017

PREGUNTAR SIN AGOBIAR



A veces pensamos que es imprudente o innecesario preguntar a los demás acerca de sus sentimientos o de sus pensamientos. Este temor puede distorsionar nuestra relación de pareja o la relación que tenemos con otras personas de nuestro entorno social o profesional.
Preguntar es necesario para poder entender  que le sucede y que piensa la persona con la que nos estemos relacionando.



La cuestión importante a tener en cuenta es: ¿cómo preguntar?:

1) Hacer preguntas abiertas que hagan que el otro exponga sus ideas puede ayudar a resolver malentendidos. Es conveniente dejar que la otra persona exprese sus sentimientos.

2) Nuestra actitud debiera  ser abierta y tolerante.Si estamos dispuestos a escuchar, podremos tal vez descubrir que estamos equivocados en algún aspecto. Si fuera así, estar dispuestos a cambiar nuestra manera de comportarnos, nos podrá permitir también que el otro nos escuche cuando demos nuestras razones.

3) El tono de la pregunta debiera ser amistoso

4) Es importante cuidar el lenguaje corporal. Adoptar una actitud receptiva, sin expresar enfado,  ayudará a que la otra persona se sienta más cómoda expresando lo que piensa.

5) El tono de las preguntas será distinto si se trata de una relación personal o profesional.

6) Hay que saber elegir el momento para hacer las preguntas.



Aunque nos resulte incomodo al principio, utilizar una comunicación más directa en nuestras relaciones personales, pronto descubriremos que es más fácil relacionarse con los demás porque entenderemos que les sucede. También esa comunicación más abierta permitirá que nosotros podamos expresarnos y que los otros no tengan que adivinar nuestro pensamiento.

Si aprendemos comunicarnos, sin miedo a hacer preguntas, descubriremos que es posible zanjar cuestiones pendientes y disipar temores que nos angustiaban.  






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