No
solemos dar importancia a nuestra respiración a no ser que tengamos algún
problema. Ser más conscientes de nuestra
respiración y de las sensaciones que la acompañan nos ayudará a sentirnos mejor.
Hay personas que cuando tienen el estado de ánimo alterado tienen
dificultades para respirar. Entonces empiezan a respirar de forma cada vez más
rápida y superficial, hasta acabar con una sensación de opresión en el pecho y
de mareo. La persona cae en una situación de pánico porque cree estar sufriendo
un problema cardíaco. En realidad se trata de un episodio de hiperventilación
porque en ese momento no está controlando bien su respiración.
Las
personas que tienen este tipo de crisis pueden ser ayudadas con técnicas
psicológicas que les ayuden a controlar su respiración lo cual reducirá su
nivel de estrés.
Estas
técnicas se basan en ayudar a ser más consciente de la respiración y de las
sensaciones que la acompañan.
. Consisten básicamente en ser capaces de concentrarnos
en nuestra respiración y coordinar ese movimiento espontaneo de nuestro cuerpo con
nuestra mente.
Si
practicamos diariamente podremos mejorar nuestro nivel de respiración profunda
y eso nos va a beneficiar tanto a nivel corporal como mental. Cualquier momento del día en que nos
concentremos en nuestra respiración, sin pretender controlarla, sino sentirla ,
nos permitirá calmar nuestro espíritu.



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