dimecres, 23 de gener del 2019

CUIDEMOS NUESTRA ESPALDA


Sufrir un dolor de espalda nos invalida de múltiples formas. En ocasiones no podemos trabajar debido a ello. También las personas que sufren dolores de espalda, se sienten frágiles, con dificultades para mantener el equilibrio, con temor a recibir algún golpe involuntario por la calle que les pueda hacer caer. Todo esto les va generando sentimientos de inseguridad y puede llegar a afectar a su estado de ánimo.


Tanto si sufrimos de dolor de espalda habitualmente como si no, es conveniente aprender a cuidar nuestra espalda.
Aparte de los ejercicios que nos pueda recomendar nuestro traumatólogo o nuestro fisioterapeuta, es conveniente que tengamos en cuenta  cómo hacemos los movimientos habituales en nuestra vida cotidiana. Sin darnos cuenta, estos movimientos pueden llegar a producirnos dolor. Por ejemplo, si vamos a levantar un objeto pesado es mejor doblar las rodillas para levantarlo en lugar de doblar la espalda, o bien si vamos a salir del coche conviene girarnos primero y después poner los pies en el suelo, en lugar de intentar hacer los dos movimientos a la vez. Ser conscientes de como nos movemos nos ayudará a prevenir lesiones.


Para poder recuperarnos o bien  prevenir que nuestra espalda sufra es conveniente realizar algunas de las actividades que comentamos a continuación:
1)       Realizar los ejercicios para reforzar la espalda que nos haya recomendado nuestro fisioterapeuta
2)             Practicar yoga
3)             Aprender técnicas de relajación
4)             Practicar meditación
5)             Caminar
6)             Nadar o practicar ejercicios en el agua

También nos ayudará adquirir algunos hábitos    saludables, como son:
1)               Cuidar nuestra postura corporal
2)              Aprender a concentrarnos en nuestra respiración
3)             Estar atentos a como realizamos algunos movimientos que implican esfuerzo muscular
Como suele suceder los beneficios que podemos obtener con estas prácticas no son inmediatos, pero si perseveramos, constataremos que nuestra espalda va a mejorar y con ello nuestro estado de ánimo.


Las personas que ya están jubiladas disponen de más tiempo para dedicarse a estas actividades y convertir en un objetivo de vida el cuidarse a nivel físico, lo cual puede ser una fuente de satisfacción.
A cualquier edad es importante perseverar en este objetivo de vida.


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