Uno de los motivos de consulta más
frecuentes en psicología clínica es la ansiedad. Esto en parte
tiene que ver con el estrés, pero como veremos a continuación influyen también
otros factores.
Las reacciones de la persona que
sufre ansiedad son de gran intensidad emocional y no suelen tener que ver con
un estimulo claramente identificable. La persona ansiosa se muestra
insegura y se la ve agitada generalmente.
Si este estado de ánimo se mantiene
a lo largo del tiempo, como una forma de reaccionar, se cronifica. Estaríamos hablando entonces de un trastorno por ansiedad generalizada. La persona
que sufre de esta situación puede presentar diferentes síntomas físicos, como pueden
ser temblores, tensión muscular u otros. Es frecuente que se sienta fatigada e intranquila o irritable y
con dificultades para conciliar o mantener el sueño. Puede también presentar
taquicardias, sudoración, mareos o vértigos.
Es posible
salir de esta situación. La medicación puede ayudar, pero se viene comprobando
que además de la medicación es necesario poder consultar con un psicólogo
especializado en psicoterapia que nos ayude a superar ciertas situaciones emocionales a través de un tratamiento de
psicoterapia.
También es importante tener en
cuenta cambios que podemos introducir en nuestra vida y que nos
pueden ayudar a superar estas situaciones de ansiedad y evitar
que se cronifiquen.
Herramientas
útiles en este sentido son:
1)
La meditación: nos ayuda a
establecer mejor contacto con nuestros recursos internos más profundos. Podremos
ser más conscientes de cuáles son los pensamientos y las emociones que nos acuden en los momentos de tensión. Mantener
la calma se hará entonces posible.
2)
Estar atentos a nuestra respiración:
en los momentos en que nos sentimos tensos, permanecer atentos a nuestra respiración
y respirar lenta y pausadamente nos ayudará a conectar con nosotros mismos.
3)
Practicar yoga de forma regular ayuda
también a coordinar nuestros movimientos y nuestra respiración y se restablecerá
la paz interior.
4) No dejarnos llevar por los
pensamientos ansiogenos que nos pueden alterar. Suelen empezar con un “que pasaría si…” y a continuación podríamos añadir
cualquier desgracia posible. No dejar que nuestra mente nos domine en ese sentido
consistiría en dejar pasar estos pensamientos centrándonos en nuestra
respiración.
Puede parecer complicado, pero si vamos practicando con
regularidad descubriremos que van cambiando algunas cosas en nosotros.




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