dimecres, 13 de febrer del 2019

QUE ES LA ANSIEDAD?


Uno de los motivos de consulta más frecuentes en psicología clínica es la ansiedad. Esto en parte tiene que ver con el estrés, pero como veremos a continuación influyen también otros factores.



Las reacciones de la persona que sufre ansiedad son de gran intensidad emocional y no suelen tener que ver con un estimulo claramente identificable. La persona ansiosa se muestra insegura y se la ve agitada generalmente.
Si este estado de ánimo se mantiene a lo largo del tiempo, como una forma de reaccionar, se cronifica.  Estaríamos hablando entonces  de un trastorno por ansiedad generalizada. La persona que sufre de esta situación puede presentar diferentes síntomas físicos, como pueden ser temblores, tensión muscular u otros. Es frecuente que  se sienta fatigada e intranquila o irritable y con dificultades para conciliar o mantener el sueño. Puede también presentar taquicardias, sudoración, mareos o vértigos.


Es posible salir de esta situación. La medicación puede ayudar, pero se viene comprobando que además de la medicación es necesario poder consultar con un psicólogo especializado en psicoterapia que nos ayude a superar ciertas situaciones emocionales a través de un tratamiento de psicoterapia.
También es importante tener en cuenta cambios que podemos introducir en nuestra vida y que nos pueden ayudar a superar estas situaciones de ansiedad y  evitar  que se cronifiquen.


Herramientas útiles en este sentido son:
1) La meditación: nos ayuda a establecer mejor contacto con nuestros recursos internos más profundos. Podremos ser más conscientes de cuáles son los pensamientos y las emociones que  nos acuden en los momentos de tensión. Mantener la calma se hará entonces posible.
2) Estar atentos a nuestra respiración: en los momentos en que nos sentimos tensos, permanecer atentos a nuestra respiración y respirar lenta y pausadamente nos ayudará a conectar con nosotros mismos.
3) Practicar yoga de forma regular ayuda también a coordinar nuestros movimientos y nuestra respiración y se restablecerá la paz interior.
4) No dejarnos llevar por los pensamientos ansiogenos que nos pueden alterar. Suelen empezar con un  “que pasaría si…” y a continuación podríamos añadir cualquier desgracia posible. No dejar que nuestra mente nos domine en ese sentido consistiría en dejar pasar estos pensamientos centrándonos en nuestra respiración.


Puede parecer complicado, pero si vamos practicando con regularidad descubriremos que van cambiando algunas cosas en nosotros.


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