Sentirnos
tristes en algún momento de nuestra vida diaria nos hace daño y es más
frecuente de lo que desearíamos.
Eso
nos sucede cuando nos sentimos culpables por algo que hicimos o dejamos de
hacer o por algo que nos hace sentir avergonzados o poco adecuados. También nos
genera tristeza perder a un ser querido o sentirnos impotentes ante una
situación que querríamos cambiar y no podemos.
La
tristeza nos avisa de que algo no anda bien en nuestra vida y conviene
prestarle atención. Pararnos a reflexionar acerca de lo que está sucediendo,
nos hará darnos cuenta de cuál es el motivo de nuestro sufrimiento. Este darnos
cuenta, nos ayudará a reaccionar ante la situación.
Se trataría de ver cual es la oportunidad que nos ofrece este momento
de tristeza, para poder enfocar un problema y resolverlo de la manera más
adecuada para nosotros.
Negarnos
a nosotros mismos que estamos sufriendo o intentar eludir la realidad de nuestros
sentimientos solo empeorará nuestro estado de ánimo.
Para
trabajar atentamente con nuestras emociones necesitamos:
1)
Reconocer los que está sucediendo en nuestra mente y cuáles son nuestros pensamientos.
2)
Estar a solas con nuestro dolor, para poder sentir nuestras emociones, sin
intentar cambiar nada ni buscar explicaciones, ni criticarnos. Esto nos
ayudará a tranquilizarnos.
No
siempre es posible cambiar las cosas pero si las soportamos con ánimo más
tranquilo y tomando distancia emocional respecto a la situación, nos sentiremos más fuertes.
Podremos
también adquirir conciencia de que nada de lo que nos sucede es permanente.
Poder
sentir comprensión y bondad hacia la parte de nosotros que sufre, como si de un
hijo se tratara, nos ayudará a comprendernos y a aceptarnos ante la situación
dolorosa que estemos viviendo. Porque a veces es bueno sentir que tenemos que
cuidar de nosotros.



Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada