dimarts, 14 de juny del 2016

COMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS A SER MÁS FELICES




Lo que más ayuda a que nuestros hijos crezcan sintiéndose felices es el afecto que les podamos dar y demostrar. Sentirse queridos les dará fortaleza para crecer sintiéndose más seguros de si mismos.
El afecto se trasmite escuchándoles, estando cuando  nos necesitan para resolver algo o calmarles  cuando se sienten asustados por algo.





Ayudarles a aprender cómo gestionar sus  miedos les hará capaces de superarlos.

Cuando expresan sus sentimientos de preocupación por algo que les ha sucedido además de escucharles atentamente, es importante poder preguntarles que sintieron ante esa situación que vivieron.

Ayudarles a identificar las emociones que sintieron, puede ayudarles a vivir esa situación como algo más comprensible.

Si la situación de la que nos hablan fue traumática para ellos, poder verbalizar que sucedió e identificar las emociones les ayuda a replantearse que pudieron haber  hecho ante esa situación. Esto les hará más capaces de reaccionar ante situaciones difíciles y les será útil para futuras situaciones que pudieran plantearse.




Identificar las emociones también les ayudará a tener mayor empatía con los demás. Serán más capaces de ponerse en la piel del otro y captar cuales son los intereses o las intenciones de los demás. Todo esto les ayudará a comunicarse mejor con su entorno y tendrán mayor capacidad de relación social.

Fomentar en ellos el placer de la búsqueda. Los niños sienten curiosidad natural e intentan averiguar cómo son las cosas de su entorno. Poder acompañarles en el descubrimiento del mundo a través del juego es una forma de ayudarles en su aprendizaje. Se van a sentir más seguros ante lo nuevo y eso va a potenciar su ansia de búsqueda y de  cómo descubrir más cosas.




 Para que el niño se sienta más seguro de sí mismo y más feliz es importante un ambiente en el que haya unos límites claros. Eso quiere decir que el niño  pueda identificar unas pautas claras de conducta  que sepa lo que se puede hacer y lo que no, en diferentes momentos a lo largo del día y de su vida en general.     

A los niños les ayuda que se les fomente la disciplina, la concentración y el esfuerzo. Estos tres aspectos de la conducta les van a ser útiles para la vida a partir del momento en que empieza la edad escolar y también por descontado en la vida adulta.




Aunque de entrada sorprenda, en niños pequeños es frecuente ver como se sienten muy satisfechos cuando han logrado un éxito como resultado de estos tres aspectos del carácter. La disciplina es especialmente importante para ayudar a perseverar en lo que queremos conseguir y ser capaces de buscar lo que nos gusta.

El éxito en este caso puede ser lograr resolver un juego que para ellos es un reto o tener buenas notas en el colegio o conseguir atarse los cordones de los zapatos. Cualquiera de estas tres situaciones u otras que pudiéramos pensar requieren disciplina, concentración y esfuerzo.

Ayudarles a perseverar para que lleguen a descubrir el resultado final, seria favorecer que para ellos la experiencia de “éxito” les aporte la satisfacción del logro de algo difícil, de algo nuevo.




Conseguir algo que nos gusta a través del propio esfuerzo, trabajando con disciplina y concentración ,  ayuda a descubrir cómo se pueden conseguir las cosas  y que las cosas no suceden por casualidad o fruto de la suerte..

 Y no menos importante es ayudarles a valorar lo positivo que tienen  ellos en sí mismos sin caer en la trampa de compararse con los demás.






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