Con frecuencia encontramos personas que viven sin ilusión su día a día. Si les preguntamos, nos dirán que no sienten que la vida que llevan les llene. Nos hablaran de que no pudieron realizar sus sueños.
Si les
preguntamos cuáles son sus sueños es posible que no nos sepan decir demasiado
acerca de ellos porque hace tiempo que dejaron de soñar.
Si
insistimos, tal vez podrán recordar algún sueño que se plantearon hace algún
tiempo.
Si esas
personas pudieran contrastar su sueño con la realidad sabrían si realmente ese
sueño es el que les iba a hacer sentirse más satisfechos de su vida o no.
Para cumplir nuestros sueños primero tendríamos que ser capaces de
identificarlos. Esta no es una tarea fácil porque es
frecuente que no nos atrevamos a soñar por miedo al fracaso por miedo a perder,
por miedo al que dirán y por tantos otros miedos que con frecuencia nos limitan
sin darnos cuenta.
Cumplir nuestros sueños también exige pagar un precio
que no siempre estamos dispuestos a pagar. El precio que tenemos que pagar por
realizar nuestro sueño supone un esfuerzo, una energía o unas limitaciones que
no siempre estamos dispuestos a invertir.
A veces soñamos
con situaciones que pensamos que serian ideales pero si pudiéramos vivirlas, sabríamos si realmente
esos sueños nos iban a dar el paraíso o si realmente el paraíso está donde
estamos ahora y no nos hemos dado cuenta.
El sentirse satisfecho o no de lo que estamos haciendo, también es una
cuestión de actitud. Nos podríamos preguntar si
tenemos una actitud de placer hacia lo que estamos haciendo en nuestro día a
día o si tenemos una actitud de distancia y de no implicación en lo que vivimos
en nuestro día a día.
Dar
consejos no es útil porque no se suele hace caso de los consejos, cada uno
tiende a experimentar y a buscar por sí mismo.
Lo que tal
vez sea más útil es tomar conciencia de que el tiempo de que disponemos para
vivir la vida es limitado y que conviene administrar ese tiempo correctamente
para poder cumplir las metas que nos propongamos.
Las metas
que nos proponemos también van variando según
sea la época de la vida en la que nos encontramos. Hay momentos de la vida más
propicios a unos objetivos o metas que a otros.
Una pregunta útil en nuestro día a día, es preguntarnos cada día que
podemos hacer hoy para vivir este día con intensidad, con pasión.
Decía Serrat en una de sus canciones: “Hoy puede ser una gran día, plantéatelo así”.
Si tomamos conciencia
de que nuestro tiempo es limitado y que estar vivo es un privilegio, tal vez
nos será más fácil vivir cada acto y cada momento del día como un placer.



Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada