"No sobreviven los más fuertes sino los más flexibles y adaptables a los cambios” Esto lo dijo Darwin hace casi dos siglos y es una afirmación sobre la que convendría reflexionar.
“No importa
lo que te pase, importa como vives lo que te sucede” dijo Epicteto, un filosofo
de la antigua Grecia.
Ambas frases
nos hablan de la importancia de nuestra actitud mental ante las situaciones que
nos van sucediendo a lo largo de la vida.
Si nuestra actitud mental es de autoconfianza nos
va a ser posible superar y asimilar las adversidades que podamos encontrar.
Entendemos por
adversidades las situaciones que representan una ruptura fuerte de una
situación que nosotros sentíamos estable. Puede ser la pérdida de un ser muy querido,
el sufrir una enfermedad terminal, un accidente muy traumático o una agresión violenta,
por poner algunos ejemplos.
El concepto
de adversidad también puede variar de una persona a otra. Por ejemplo si alguien
depositó gran parte de su identidad en su empleo, puede ser un hecho muy traumático
para esa persona el perder ese empleo.
En términos
generales el concepto de adversidad se refiere a algo que sacude profundamente
lo que hasta entonces nosotros sentíamos que era nuestra vida estable.
El vivir
una adversidad puede ser algo que la persona llegue a sentir insuperable y que la lleve a hundirse moralmente
y sumergirse en una situación vital de pasividad o que se refugie en hábitos autodestructivos
que son una forma de suicidio
En el momento en que sufrimos una adversidad es cuando se pone a prueba nuestra capacidad
para afrontar esa situación de una manera constructiva.
Se trataría
de saber adaptarse con flexibilidad pero también que nuestra fortaleza nos
permita superar el suceso traumático.
Para poder superar
las adversidades son necesarias importantes dosis de perseverancia y tenacidad.
También es útil tener una actitud positiva
y poder desarrollar algunas acciones que nos permitan seguir adelante a pesar
de las dificultades.
Para poder
fortalecer nuestra capacidad de superar las adversidades son necesarias tres
condiciones fundamentales:
1)
Poder contar con relaciones afectivas.
Cultivar la relación con las personas de nuestro entorno y establecer lazos de
amistad con personas que están a nuestro alrededor
2)
Es importante explicar lo que nos
ha pasado. Hablar sobre lo que nos ha pasado nos ayuda a objetivar verbalmente
las emociones, ponerlas en palabras. Eso ayuda a diluir el conflicto emocional.
3)
Pensar cómo podemos cambiar
nuestras circunstancias. Sentir que tenemos alguna posibilidad de cambiar lo
que nos está sucediendo también nos ayuda a superar la adversidad.





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