En los estudios científicos que se han realizado en los últimos años, se ha observado que tanto la postura corporal como la forma de hablar tienen una relación directa con los sentimientos y los pensamientos de las personas hacia sí mismas.
Estos estudios muestran que se generan cambios psicológicos en un mismo individuo según sea la postura que adopta. El mantener la espalda erguida aumenta nuestra autoconfianza y autocontrol y mengua nuestro estrés. Manteniendo una buena postura también tendemos a ser más perseverantes al intentar resolver algún problema, nuestra reacción a los comentarios que suscite nuestra actitud es más constructiva. También nos sentimos más felices y más optimistas. Se observan reacciones similares en las personas que hablan pausadamente.
También se ha observado que si una persona mantiene una postura retraída,
es decir, con la espalda encorvada y brazos pegados al cuerpo, el sentimiento
que tiene la persona hacia sí misma es de menos valía personal. Se observa
también mayor tendencia a tener pensamientos negativos.
Se han
realizado, incluso, estudios en los que se comparaba como se sentían diferentes
personas según el aparato electrónico que estuvieran utilizando. Se observó que
los que estaban usando aparatos con pantalla pequeña, tipo teléfono móvil,
diferían en su forma de sentirse consigo mismos de los que estaban trabajando
con aparatos de pantalla más grande, como un ordenador portátil o un ordenador
de sobremesa. Los mejores resultados en la valoración que hacía la persona
acerca de sí misma, era la de aquellos que usaban aparatos de pantalla más grande. La diferencia
radica en que el aparato de pantalla pequeña hace que el individuo tenga la
espalda más encorvada que cuando trabaja
con un aparato de pantalla más grande.
Mantener reiteradamente una postura retraída acaba influyendo en el sentimiento que tiene
el individuo acerca de sí mismo..
Esta relación entre la postura corporal y
la forma de sentirnos se comprueba que es independiente del rol social que
tengamos.
Algunos
autores sugieren que se debiera ayudar a las personas que tienen pensamientos
depresivos a ser más conscientes de su postura corporal.
Mantener una buena postura corporal nos hace
sentir más llenos de energía y a sentirnos más implicados en la tarea que
estemos desarrollando.
Para favorecer el mantener durante más
tiempo una buena postura corporal es útil practicar técnicas como el yoga o el taichí,
la natación o el baile. Son actividades en las que se cuida mucho que la
postura corporal sea muy expansiva. Nos ayudan también a ser más conscientes de
nuestra postura corporal. Se ha observado que después de practicar alguna de
estas técnicas tendemos a sentimos más optimistas y alegres.
No ser
conscientes de nuestra postura corporal nos hace sentir más vulnerables porque
nos descuidamos a nosotros mismos. En cambio ser conscientes de nuestra postura
corporal y mantenernos expandidos nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos.
También nuestro entorno nos percibe como personas más válidas y con mejor
imagen.



Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada