Los hijos son una gran fuente de satisfacción, pero también,
aunque no siempre se comenta, nos crean tensiones y preocupaciones.
Si podemos
enfocar bien ciertas situaciones cotidianas conseguiremos sobrellevar los momentos
en que los hijos nos generan estrés. Son los momentos en que lloran sin motivo
aparente, o tienen una pataleta o se muestran exigentes .Cada edad tiene sus características.
Los bebés a veces lloran
sin parar y
no conseguimos entender el porqué. Podemos preguntarnos, entonces, si
nosotros estamos especialmente tensos, por alguna cuestión personal. Los bebes
son como esponjas absorben la tensión que hay en el ambiente. Una forma de
calmar la situación es intentar relajarnos un momento y poder acercarnos
a nuestro bebe con calma. Hacer un
masaje al bebe, en esos momentos, contribuirá a que se tranquilice.
En edad escolar, los hijos se muestran especialmente excitados y
ruidosos cuando salen del colegio a las cinco de la tarde. Esto es inevitable y quizás tendremos que aceptarlo. Lo que si
podríamos hacer es programar alguna actividad,
a la salida del cole que les ayude a canalizar esa excitación. Puede ser algún
juego al aire libre, o en casa. Se
trataría de ayudarles a restablecer el equilibrio de su estado de ánimo.
Otra de las fuentes de tensión que es la realización de los
deberes. Poder sentarnos al lado de nuestro hijo
para ayudarle en esa tarea, hará que se sienta apoyado y acompañado y eso le
ayudará perseverar. Es importante trasmitirle un método de estudio y ayudarle a
ser constante. Es más importante un cuarto de hora diario que dos horas con
prisas la víspera del examen.
Ayudar a que el
niño tenga su espacio de trabajo. En la mesa donde hace los deberes retirar
todos los objetos que pudieran distraerle.
Si le cuesta
concentrarse le podemos animar a hacer primero las tareas que requieren
escribir o dibujar y deja para después el estudio de textos.
Saber decir que no a los caprichos de los niños es necesario.
Forma parte del saber poner límites. Estos
límites hacen que los niños se sientan más seguros. Será conveniente explicarles
el porqué de nuestra negativa. Es mejor hacerlo en privado de forma tranquila y serena.
Si somos firmes y
constantes iremos trasmitiendo a nuestros hijos una actitud adecuada frente a determinadas cuestiones.
Ayudaremos a nuestros hijos en su crecimiento si procuramos
mantener algunas costumbres diarias, como puede
ser el leer un cuento por la noche, o
desayunar juntos al menos los fines de semana. Fomentar las celebraciones
familiares y las reuniones con amigos que tengan niños de la misma edad con los
que puedan jugar. Esas rutinas favorecen que el niño se sienta más protegido y
le dejaran buenos recuerdos de su infancia.
Cuando estemos con los niños, es mejor dedicarnos solo a ellos. Intentar
hacer otras cosas al mismo tiempo, no da buen resultado.
Podremos después definir
algún espacio de tiempo para nosotros y enseñarles a los niños a que respeten
ese tiempo para nosotros.
No tengamos miedo a que se aburran. Poder
estar solos consigo mismo sin realizar ninguna actividad concreta, les ayudará
a ser más capaces de pensar de forma serena y creativa, a hacerse más
independientes y a que su estado de ánimo sea más estable.





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