dijous, 25 de gener del 2018

PREVENIR PARA QUE NUESTROS HIJOS SEAN FELICES


Todos hemos observado que algunas personas son capaces de reaccionar ante las dificultades y en cambio otras se derrumban ante el primer obstáculo por pequeño que sea.
Seria posible prevenir muchas de estas situaciones si podemos enseñar a los niños a ser optimistas.




Se trataría de que los padres pudieran ayudar a sus hijos a desarrollar emociones positivas, lo cual les ayudaría a ser más creativos y sentirse más seguros de si mismos. Esto fomentaría que los niños crecieran sintiéndose más optimistas, es decir más capaces de superar las dificultades.




Cuando son bebés, sentir el contacto físico de los padres les tranquiliza y les da seguridad. No hay que tener temor a que se malcríen. Por el contrario se sentirán más tranquilos y pronto adquirirán hábitos de conducta más autónomos.




Cuando son algo mayores, estar próximos a los hijos escuchándoles y interaccionando con ellos es fundamental. Acompañarles en sus juegos es muy importante para su desarrollo personal. Les sorprende positivamente  ver como respondemos a sus reacciones.





Valorar los rasgos positivos del niño es una forma de reforzar conductas que les proporcionaran satisfacción. Es mucho más efectivo que estar riñendo y evocando las conductas negativas. Si anunciamos con tiempo el final de la hora de juego o el tener que prepararse para ir al cole, o para  hacer alguna tarea, es más fácil que el niño esté predispuesto a hacerlo. Se trataría simplemente de anunciar con 10 minutos de antelación que hay que prepararse para cambiar de actividad.




Es necesario poner límites a ciertas conductas del niño, pero de forma suave, sin tener que recurrir con frecuencia a la palabra “no”. El ”no” fomenta la pasividad y no ayuda a que el niño pueda adquirir capacidad de autocontrol. Es preferible utilizar palabras que ayuden a que el niño haga las tareas de una forma más suave o más despacio.



De forma suave pero firme, es importante enseñarle que a veces, es necesario esperar cuando desea algo. Se le puede proponer, por ejemplo, que ese objeto que pide ahora pueda ponerse en la lista de los regalos para el cumpleaños.
No es positivo dar la criatura con rapidez cualquier capricho. Saber esperar  cuando se desea algo, también es una forma de desarrollar la fortaleza que en la vida nos va a ayudar a conseguir nuestros objetivos.






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