dimarts, 30 de gener del 2018

EDUCAR A NUESTROS HIJOS CON MENTE POSITIVA


Si queremos ayudar a nuestros hijos a crecer con una mente abierta y creativa, sintiéndose seguros de sí mismos, debiéramos fomentar  en ellos las capacidad de incrementar las emociones positivas.

 Habitualmente procuramos  darles cariño, pero a lo largo del día suceden muchas cosas en las que como padres es fácil sentirse puesto a prueba.




Uno de los problemas frecuentes es la rivalidad entre hermanos. Hay que saber llevarla con tacto. La rivalidad entre hermanos es más intensa cuando el cariño y la atención que reciben por parte de los padres y de los demás adultos que les rodean, es escaso.

Si damos a cada uno un motivo para sentirse importante, aliviaremos el problema. Los niños temen perder importancia ante sus padres y eso hace que expresen rivalidad.

Los niños necesitan que se les valore en sus cualidades personales. Sentir que se confía en ellos les ayuda a mejorar su autoestima.




Otro de los momentos delicados del día, es cuando hay que llevar a los niños a dormir. Este puede ser un buen momento, si sabemos aprovechar la oportunidad para comunicarnos bien con nuestro hijo.  Si estamos con él un rato, cuando ya está metido en su cama, se relajará y se preparará para el descanso. Es interesante leerles cuentos. También les encanta si, en lugar de leerlos, los inventamos para ellos. Puede ser útil para  trasmitir ideas que consideramos útiles. También podemos preguntarles como les ha ido el día o que van a hacer al día siguiente.




Destacar las cosas positivas que haya hecho el niño  es más útil que reñirle por lo que haya hecho de negativo. Pero hay que dosificar los elogios. No podemos elogiarlo todo, porque entonces el niño no distinguiría entre lo que está bien y lo que está mal y además fomentaríamos su pasividad.

El elogio debe ser proporcional a la importancia de aquello que estamos elogiando.

Es preferible evitar los castigos, y buscar otras opciones más eficaces.


Otra técnica que puede dar buenos resultados es hacer un trato con el niño: por ejemplo, podemos preguntarle que le gustaría que le compráramos y ese va a ser  un regalo para él si deja de hacer algo que consideramos inadecuado. Pero le explicamos que le retiraremos  ese regalo durante una semana si vuelve a presentar el comportamiento motivo de conflicto.

Explicarle muy bien en qué consiste  el trato, es importante. También nos exige a nosotros estar pendientes de que se cumpla la parte del trato que el niño aceptó y dialogar con él en caso de que no lo respete.

Los tratos debiéramos reservarlos para situaciones complicadas  y no proponerlos por sistema.

Como decía Skinner, eminente psicólogo del siglo pasado, reforzar de forma positiva el comportamiento deseado es el mejor método para educar a los niños.




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