Existen múltiples definiciones acerca de
que es la felicidad y se ha escrito mucho acerca de este tema, desde el punto
de vista filosófico, pero con frecuencia es una cuestión que ha sido subvalorada.
En investigaciones psicológicas recientes
se ha profundizado en las emociones positivas que contribuyen a que una persona
sea feliz o no.
Estas serian principalmente la seguridad, la esperanza y la confianza. Estas emociones positivas
nos ayudan en los momentos difíciles de la vida.
Las emociones
positivas que nos ayudan en los momentos más prósperos de la vida serian, la objetividad, la integridad, la
equidad y la lealtad.
También se ha observado que nos podemos
sentir especialmente felices, cuando hemos podido desarrollar nuestras
fortalezas y virtudes de forma autentica. El
sentirnos auténticos nos ayuda a sentirnos bien con nosotros
mismos y nos hace sentir felices.
Los bienes materiales pueden ayudar o no
a este sentimiento de felicidad. De hecho se observa como en situaciones económicas
similares, unas personas pueden sentirse felices y satisfechas y otras no.
También se ha observado que hay rasgos de
personalidad que son inmutables, como por ejemplo, el optimismo y el pesimismo.
El optimista tiende a sentir sus
problemas como pasajeros y se siente con capacidad para controlarlos.
El pesimista por el contrario siente que
sus problemas le invaden de forma permanente y que no los va a poder controlar.
Otros rasgos
de carácter que ayudan a sentirse bien
con uno mismo son el altruismo, la capacidad para aplazar el conseguir algo que
deseamos, el ser previsor y el sentido del humor.
Todas las
personas tenemos la capacidad de desarrollar
capacidades y fortalezas. Frecuentemente las descubrimos cuando nos
sentimos puestos a prueba en situaciones difíciles. Pero también nos podemos
plantear como desarrollarlas en nuestra actividad cotidiana.



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