dimecres, 13 de juny del 2018

CUIDEMOS LOS BUENOS RECUERDOS




Solemos pensar que somos objetivos y que recordamos las cosas tal como sucedieron, pero no es así. Nuestra mente modifica los recuerdos y la mayor parte de las veces no somos conscientes de ello.



Se ha observado, por ejemplo, que si después de una agradable velada, en el último momento, cuando ya nos vamos, nos cruzamos con un conocido que no nos saluda, nos quedaremos dolidos. El recuerdo de ese último momento que nos ha resultado desagradable, anulará la felicidad de las horas anteriores en las que estuvimos bien con otras personas.

Esto sucede porque nuestro cerebro queda fijado a las últimas impresiones. Tanto sean positivas como negativas.

La memoria nos juega una mala pasada en ese caso y en otros muchos, si no somos capaces de controlar nuestra mente y nuestros sentimientos.



El cerebro distorsiona los recuerdos, especialmente cuando tienen una fuerte carga sentimental. Se ha observado, por ejemplo que las personas pesimistas tienden a teñir las experiencias vividas de un tinte negativo. Otras personas en cambio es como si lo vieran todo de color rosa, con lo cual sufren después fuertes decepciones.

También a veces somos víctimas de sentimientos más intensos como puede ser la envidia que nos lleva a sobrevalorar lo que tienen otras personas y nos impide valorar y disfrutar de lo que tenemos nosotros.

Caer en compararnos con otras personas nos generará situaciones de dependencia y nos dificultará tomar las decisiones de acuerdo con nuestros intereses.



La forma de protegernos ante estas situaciones es intentar conocernos a nosotros mismos.

Conseguiremos conocernos a nosotros mismos si:

1) Intentamos reflexionar acerca de nuestros sentimientos cuando notamos que algo nos afecta.

2) Si nos fijamos en nuestras percepciones en cuanto se producen, antes de  que la memoria y los sentimientos distorsionen los recuerdos.



Una buena forma de aplicar lo anterior, seria tomar nota, por escrito, de los buenos momentos que nos sucedan, describiéndolos  con detalle y puntuándolos de 1 a 100.Es como si hiciéramos un diario de los buenos momentos vividos.

Se ha demostrado que esto  nos ayuda a tomar conciencia, recordar y valorar  esos buenos momentos que vivimos cotidianamente. También  que nos ayudará a generar sentimientos más gratos, lo cual nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros  mismos


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada