Esperamos
las vacaciones con ilusión y ganas de descansar. También deseamos romper la
monotonía de nuestro día a día y reencontrarnos con amigos que habitualmente no
vemos.
Pero si no
planeamos bien nuestras vacaciones no tardaremos en encontrarnos con largos
ratos de ocio. Entonces observaremos que fácilmente nos vienen recuerdos
negativos y nuestro estado de ánimo será progresivamente más triste y decaído.
Este es un
fenómeno general. Se hicieron estudios psicológicos con voluntarios y era
frecuente que un alto porcentaje de personas comentaran que estaban más
decaídos durante el fin de semana o las vacaciones que durante las jornadas de
trabajo.
Esto sucede
porque a nuestro cerebro le desagrada el vacio. Cuando nuestra mente está libre
tendemos a pensar más en lo negativo, como si fuera una forma de protegernos,
aunque en realidad eso no sea necesario.
Nuestro
cerebro necesita prestar atención intensa a algo que nos ayude a olvidarnos de
nosotros mismos y le encanta descubrir
cosas nuevas. Es entonces cuando se nos ocurren nuevas ideas y proyectos y nos
sentimos satisfechos.
Los
aspectos que debiéramos cuidar cuando planeamos nuestras próximas vacaciones
serian:
1) Las
tareas que nos propongamos no debieran
ser ni demasiado fáciles ni demasiado
difíciles.
2) Es útil
fijarse unas metas parciales dentro de un proyecto de mayor alcance. Cada meta
lograda nos ayudará a sentir más ilusión por la meta siguiente.
3) Cada
uno tendrá que adaptar sus planes de
vacaciones a sus circunstancias personales y familiares.
Cualquier
proyecto que planeemos para las vacaciones si incluye estas condiciones y nos
la tomamos en serio nos ayudará a que las vacaciones sean realmente
agradables.




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