Entendemos
por rol social el papel o función que desempeñamos dentro de nuestro ámbito familiar,
social, o profesional.
Todos
tenemos varios roles en nuestra vida. Podemos ser al mismo tiempo hijos,
hermanos, padres, abuelos, esposos, trabajadores o jefes, maestros o alumnos,
médicos o pacientes, vendedores o compradores y un largo etcétera.
En
cada momento de nuestra vida y según el rol que desempeñemos, nos sentiremos
distintos. En el desempeño de nuestro rol nos influirá lo que pensemos acerca de cómo debemos comportarnos o lo que creamos que los
demás esperan de nosotros.
En
nuestra mente pueden aparecer diferentes creencias acerca de cómo debe
comportarse un padre o una madre o un hijo, etc.
En el aspecto profesional podemos observar que en los equipos de
trabajo cada uno acaba representando un rol: el líder, el que resuelve los
problemas difíciles, el divertido, etc.
El
identificarnos con un estilo de rol que sentimos ideal puede generarnos
malestar, incluso puede dificultarnos realizar las cosas como nosotros sentimos que
tenemos que hacerlas. Por ejemplo si sentimos que hay un ideal de rol de padre
tal vez no podremos desarrollar lo que nosotros sentimos que queremos hacer.
Muchas
veces no somos conscientes de nuestras ideas acerca de los diferentes roles.
Eso nos puede hacer perder espontaneidad .
Hablar
con otras personas que se encuentran en la misma situación que estamos viviendo
nosotros o que han pasado por ella nos puede ayudar a contemplar las cosas
desde diferentes perspectivas y así ampliar nuestra visión. Nos será posible
entonces contemplar diferentes posibilidades que no habíamos pensado.
Con
frecuencia no es el rol que desempeñamos lo que nos estresa sino la relación
que mantenemos con ese rol.
A
veces el rol nos puede atrapar de tal manera que estemos pendientes solo de las
cuestiones que ese rol implica. Pueden ser cuestiones de tipo familiar, social
o profesional.
Si nos sentimos fuertemente identificados con un solo rol, predominará
esa faceta en nuestra vida y dejaremos de lado el resto de factores vitales que
nos afectan. Corremos entonces el riesgo de descuidar otros aspectos importantes,
como pueden ser aspectos familiares en caso de volcarnos solo en nuestro rol profesional,
o a la inversa, si nos volcamos en uno solo del nuestros roles familiares
descuidaremos los demás. A veces sucede en las personas que se vuelcan totalmente
en los hijos y descuidan a su pareja o
en las personas que se vuelcan tanto en sus padres que no pueden desarrollar otros aspectos de su vida personal.
Cuanta más conciencia tengamos de los diferentes roles de nuestra vida
más probable será que funcionemos bien en todos ellos sin quedar atrapados solo
o uno.




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