dimarts, 9 d’abril del 2019

NUESTRO ROL SOCIAL NOS PUEDE GENERAR ESTRÉS


Entendemos por rol social el papel o función que desempeñamos dentro de nuestro ámbito familiar, social, o profesional.


Todos tenemos varios roles en nuestra vida. Podemos ser al mismo tiempo hijos, hermanos, padres, abuelos, esposos,  trabajadores o jefes, maestros o alumnos, médicos o pacientes, vendedores o compradores y un largo etcétera.
En cada momento de nuestra vida y según el rol que desempeñemos, nos sentiremos distintos. En el desempeño de nuestro rol nos influirá  lo que pensemos acerca de cómo  debemos comportarnos o lo que creamos que los demás esperan de nosotros.
En nuestra mente pueden aparecer diferentes creencias acerca de cómo debe comportarse un padre o una madre o un hijo, etc.
En el aspecto profesional podemos observar que en los equipos de trabajo cada uno acaba representando un rol: el líder, el que resuelve los problemas difíciles, el divertido, etc.

El identificarnos con un estilo de rol que sentimos ideal puede generarnos malestar, incluso puede dificultarnos  realizar las cosas como nosotros sentimos que tenemos que hacerlas. Por ejemplo si sentimos que hay un ideal de rol de padre tal vez no podremos desarrollar lo que nosotros sentimos que queremos hacer.
Muchas veces no somos conscientes de nuestras ideas acerca de los diferentes roles. Eso nos puede hacer perder espontaneidad .


Hablar con otras personas que se encuentran en la misma situación que estamos viviendo nosotros o que han pasado por ella nos puede ayudar a contemplar las cosas desde diferentes perspectivas y así ampliar nuestra visión. Nos será posible entonces contemplar diferentes posibilidades que no habíamos pensado.
Con frecuencia no es el rol que desempeñamos lo que nos estresa sino la relación que mantenemos con ese rol.
A veces el rol nos puede atrapar de tal manera que estemos pendientes solo de las cuestiones que ese rol implica. Pueden ser cuestiones de tipo familiar, social o profesional.
Si nos sentimos fuertemente identificados con un solo rol, predominará esa faceta en nuestra vida y dejaremos de lado el resto de factores vitales que nos afectan. Corremos entonces el riesgo de descuidar otros aspectos importantes, como pueden ser aspectos familiares en caso de volcarnos solo en nuestro rol profesional, o a la inversa, si nos volcamos en uno solo del nuestros roles familiares descuidaremos los demás. A veces sucede en las personas que se vuelcan totalmente en los hijos y descuidan a su pareja o  en las personas que se vuelcan tanto en sus padres que no  pueden desarrollar otros aspectos de su vida personal.


Cuanta más conciencia tengamos de los diferentes roles de nuestra vida más probable será que funcionemos bien en todos ellos sin quedar atrapados solo o uno.


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