dimecres, 11 de maig del 2016


MASCOTAS Y FAMILIA

Tener una mascota en casa representa siempre un beneficio psicológico para la familia y es especialmente enriquecedor para la vida de los niños.

Numerosos estudios han demostrado que a toda persona, tener una mascota en casa, le ayuda a disminuir el estrés y le genera bienestar.

Se ha demostrado que establecer un vínculo emocional con una mascota alivia el sentimiento de soledad y mejora nuestra vida social.

Se ha comprobado, también que los niños que crecen acompañados de una mascota suelen enfermar menos y tener menos alergias.

De manera casi espontanea los niños tienden a establecer un vinculo emocional muy intenso con la mascota con la que conviven. Eso facilita que los padres puedan trasmitir a sus hijos  valores educativos importantes basándose en esa relación que el niño establece con la mascota. Son valores basados en el respeto la responsabilidad, los limites, el cuidado, la fidelidad.


La presencia de una mascota en casa estimula a los niños y refuerza su autoestima.

También es importante la actitud que tienen los padres con la mascota. En este sentido no es suficiente con adquirir una mascota comprándola o adoptándola sino que también tenemos que reflexionar seriamente cual va a ser nuestro grado de implicación en el cuidado de una mascota.  No olvidemos que nuestros hijos aprenden observándonos y nos toman como  ejemplo. La actitud que nosotros manifestemos con la mascota va a grabarse en su mente y será un  modelo que luego van a repetir.

Nuestra mascota nos va a dar cariño y nos va a hacer sentirnos más seguros y mejores, pero también nosotros le tendremos que dar afecto y cuidado. No sería justo delegar en los niños la responsabilidad del cuidado de la mascota.

Pensar en nuestra disponibilidad para cuidar la mascota antes de adquirirla es un hecho responsable. Depende del tipo de vida que tengamos, el tiempo que dispongamos, incluso del espacio dentro de la vivienda.


No sería educativo para nuestros hijos que adquiriéramos una mascota y que al cabo de poco tiempo nos desprendiéramos de ella de la manera que fuera. Tampoco seria bueno para la dinámica familiar que el cuidado de la mascota generara discusiones porque a la hora de la verdad nadie quisiera dedicar una parte de tiempo para cuidarla.

En síntesis tener una mascota en casa es algo que puede beneficiar a toda la familia, especialmente a los niños, pero debe ser fruto de una decisión muy meditada y consensuada por todos los miembros de la familia. 


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