VIVIR MEJOR
Cuando pensamos en vivir mejor es posible que pensemos en tener más bienes materiales, o en tener más tranquilidad. En este artículo nos referiremos a tener mayor paz interior. Es decir que nuestro vivir mejor surja desde nuestro bienestar emocional, del estar mejor nosotros con nosotros mismos.
Ese estar
mejor con nosotros mismos depende de cómo pensamos. No se trata de vivir
pensando en que queremos ser felices. La persona que vive ansiando y esperando
aquello que no tiene no vive feliz.
Poder valorar y amar lo que se tiene nos permite, sentirnos satisfechos.
Poder valorar y amar lo que se tiene nos permite, sentirnos satisfechos.
Amar y
valorar lo que tenemos nos va a permitir
actuar para conseguir lo que deseemos.
Lo que
deseemos será alcanzable siempre y cuando dependa de nosotros. Desear lo que
depende de nosotros es lo que nos lleva a actuar y nos ayuda ser felices.
Es
conveniente una buena dosis de realismo cuando nos planteamos nuestros deseos.
Es importante tener ilusiones pero analizando en que base real se apoyan.
Para vivir con plenitud conviene tener recuerdos del pasado pero también poder pensar en los proyectos futuros con ilusión.
El pasado
nos trae recuerdos buenos y otros no tanto. Los buenos recuerdos nos traen
fragmentos del pasado en los que predomina nuestro sentimiento de gratitud por
las cosas que hemos vivido o recibido. Ese sentimiento de gratitud nos hace
sentir mejor con nosotros mismos.
Nuestro
sentimiento de confianza es el que nos permite encarar los proyectos para el futuro con ilusión.
Es decir, dos emociones importantes para sentirse
feliz son la gratitud y la confianza.
Pero, hemos
de tener en cuenta que no siempre es posible ser feliz. El azar nos trae, a
veces, circunstancias vitales que no dependen de nosotros y que son dolorosas
(enfermedad, muerte de algún familiar, pérdida de trabajo,..) en esos momentos
lo único posible seria poder aceptar esas circunstancias con serenidad.
Tener en cuenta que no todo depende de nosotros y que no es culpa
nuestra cuando las cosas van mal, nos permitirá encarar las circunstancias
duras con mayor serenidad.
No
culparnos nos permitirá seguir cuidando y valorando las circunstancias de
nuestra vida que seguimos teniendo. Por ejemplo, la muerte de un familiar
próximo no tiene que hacernos olvidar a las personas de nuestra familia que
seguimos teniendo cerca y que también merecen ser amadas.
Conservar la capacidad de amar lo que tenemos y a los que nos rodean
es lo que nos hará sentirnos felices y nos permitirá actuar para mejorar
nuestra situación vital.

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