En la filosofía zen nos hablan de vivir plenamente el
presente y el ahora.Los monjes budistas viven de acuerdo con esta
filosofía y se dedican a crear una rutina diaria en las que incluyen las tareas
de limpieza que para ellos es purificación. Sienten que dejar algo por hacer
entorpece su espíritu.
Para
ellos es tan importante el orden y la limpieza que incluso hay monjes budistas
que han escrito manuales sobre estos temas. En ellos explican cómo desarrollan
las tareas de limpieza en sus templos tanto de la cocina, como de los baños y
demás dependencias del lugar donde residen. Explican como se visten para la
limpieza y que utensilios utilizan.
La
colada también forma parte de un ritual de comportamiento. La
realizan a diario y las prendas que usaron el día anterior quedan limpias,
planchadas y guardadas al día siguiente.
Para ellos, posponer las tareas que tienen que
hacer equivale a arrastrar
preocupaciones y pensamientos negativos del día anterior, lo cual entorpece el
descanso durante la noche.
La
importancia que conceden a todos estos
temas domésticos es porque para ellos
hay una relación muy importante entre el cuerpo y la mente y el entorno que nos
rodea. Un entorno ordenado y limpio permite que nuestra mente funcione mejor y
que sintamos bienestar físico y paz interior.
Hablar de estos temas tiene su importancia en nuestra
vida actual, en la que vamos acelerados y nos falta el contacto con las cosas
más cotidianas. Nos sentimos agobiados por tener que hacer las tareas domesticas
cuando en realidad son tareas necesarias y que no solo nos conectan con
nosotros mismos y con nuestro entorno, sino que realizarlas nos puede producir
bienestar.
En
estas fechas estamos en una época de cambio de armario. Para los monjes
budistas esto sucede dos veces al año: el 1 de junio y el 1 de octubre. Le dan
una gran importancia porque para ellos cambiar la ropa del armario y realizar
una limpieza a fondo antes de fin de año tiene un significado que va más allá
de lo práctico. Nos permite prepararnos para el cambio de estación y con ello
tenemos la ocasión de renovar nuestro espíritu. También este cambio de armario
es una forma de expresar agradecimiento hacia los objetos que nos fueron útiles
durante unos meses. Guardar esas prendas después de lavarles y plancharlas nos
permite cuidarlas para que nos vuelvan a ser útiles.
Los monjes budistas ven una relación entre como
cuidamos los objetos que usamos y como tratamos a las personas de nuestro
entorno y también como nos sentimos nosotros con nosotros mismos.




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