dimarts, 1 de novembre del 2016

VIVIR EL PRESENTE


En la filosofía zen nos hablan de vivir plenamente el presente y el ahora.Los monjes budistas viven de acuerdo con esta filosofía y se dedican a crear una rutina diaria en las que incluyen las tareas de limpieza que para ellos es purificación. Sienten que dejar algo por hacer entorpece su espíritu.





Para ellos es tan importante el orden y la limpieza que incluso hay monjes budistas que han escrito manuales sobre estos temas. En ellos explican cómo desarrollan las tareas de limpieza en sus templos tanto de la cocina, como de los baños y demás dependencias del lugar donde residen. Explican como se visten para la limpieza y que utensilios utilizan.

La colada  también forma parte de un ritual de comportamiento. La realizan a diario y las prendas que usaron el día anterior quedan limpias, planchadas y guardadas al día siguiente.




Para ellos, posponer las tareas que tienen que hacer  equivale a arrastrar preocupaciones y pensamientos negativos del día anterior, lo cual entorpece el descanso durante la noche.

La importancia que  conceden a todos estos temas domésticos  es porque para ellos hay una relación muy importante entre el cuerpo y la mente y el entorno que nos rodea. Un entorno ordenado y limpio permite que nuestra mente funcione mejor y que sintamos bienestar físico y paz interior. 




Hablar de estos temas tiene su importancia en nuestra vida actual, en la que vamos acelerados y nos falta el contacto con las cosas más cotidianas. Nos sentimos agobiados por tener que hacer las tareas domesticas cuando en realidad son tareas necesarias y que no solo nos conectan con nosotros mismos y con nuestro entorno, sino que realizarlas nos puede producir bienestar. 

En estas fechas estamos en una época de cambio de armario. Para los monjes budistas esto sucede dos veces al año: el 1 de junio y el 1 de octubre. Le dan una gran importancia porque para ellos cambiar la ropa del armario y realizar una limpieza a fondo antes de fin de año tiene un significado que va más allá de lo práctico. Nos permite prepararnos para el cambio de estación y con ello tenemos la ocasión de renovar nuestro espíritu. También este cambio de armario es una forma de expresar agradecimiento hacia los objetos que nos fueron útiles durante unos meses. Guardar esas prendas después de lavarles y plancharlas nos permite cuidarlas para que nos vuelvan a ser útiles.




Los monjes budistas ven una relación entre como cuidamos los objetos que usamos y como tratamos a las personas de nuestro entorno y también como nos sentimos nosotros con nosotros mismos.




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