Saber escuchar nuestro cuerpo es
una de las condiciones que se requieren para lograr sentirnos mejor con nosotros mismos. Un ejercicio sencillo nos puede
ayudar: consiste en repasar mentalmente nuestro cuerpo cuando estamos tumbados
en la cama, desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza. Esta es una forma de reconocernos y de identificar las
diferentes partes de nuestro cuerpo y como las sentimos. Es un ejercicio que
nos facilita poder relajarnos.
Mantener
la columna erguida es otro ejercicio cotidiano que realizado conscientemente
nos hará darnos cuenta de lo importante que es nuestra postura corporal.
Probablemente nos ahorrará dolores de espalda.
Escuchar nuestro cuerpo nos
ayudará a entender porque nos sentimos mal en algunos momentos. Sentirnos mal es la forma en q nuestro cuerpo nos
avisa de que hay algo que no hacemos bien. Si nos sentimos mal lo único que
podemos hacer es parar a descansar y observar que es lo que nuestro cuerpo
necesita.
Respetar el ritmo de nuestro
cuerpo nos ayudará sentirnos mejor y a rendir más en el trabajo. A lo largo del día va cambiando el ritmo de nuestro
cuerpo. Podemos rendir más por la mañana temprano hasta las dos de la tarde, luego
el ritmo de nuestro cuerpo baja y sería
conveniente hacer un descanso. Este sería el momento de comer algo y tal vez
hacer una siesta de 10' si es posible, o bien una pausa de pocos minutos, para
tomar algo o cerrar los ojos o hacer unos estiramientos. Una pausa cada dos
horas nos ayudará a mantener un buen ritmo de trabajo.
Recuperar la lentitud sería
necesario. Solemos correr
aunque no haya urgencias reales. Pocas cosas son realmente urgentes. Saber priorizar
y dejar para luego algunas cosas nos ayudará.
Hacer las cosas de una en una, concentrándonos
en lo que estamos haciendo, nos hará recuperar la serenidad y probablemente haremos mejor las cosas y nos
sentiremos mejor al realizarlas.
Es
frecuente que pretendamos rendir más usando estimulantes como por ejemplo el
café u otros. No siempre dan el resultado esperado, en cambio si respetamos el
ritmo de nuestro cuerpo observaremos, por ejemplo, que aunque empecemos a trabajar
a un ritmo lento, podremos ir más rápido progresivamente sin ningún
estimulante. O tal vez necesitamos una pausa para descansar.
Al llegar a casa intentemos
buscar un rato para desconectar de todo (teléfono,
tele, trabajo). Tumbados en la cama, respirando hondo, durante 5 minutos, con inspiraciones
y espiraciones lentas, con los ojos cerrados, concentrándonos solo en nuestra respiración.
Será la forma de poder conectar de nuevo con nosotros mismos después de la jornada diaria.






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