dimarts, 23 de maig del 2017

COMO SENTIRNOS MEJOR



Para llegar a sentirnos mejor sería esencial mantener o recuperar la serenidad perdida. Para ello deberíamos cambiar un poco nuestras costumbres. 





Saber escuchar nuestro cuerpo es una de las condiciones que se requieren para lograr sentirnos mejor con nosotros mismos. Un ejercicio sencillo nos puede ayudar: consiste en repasar mentalmente nuestro cuerpo cuando estamos tumbados en la cama, desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza. Esta es  una forma de reconocernos y de identificar las diferentes partes de nuestro cuerpo y como las sentimos. Es un ejercicio que nos facilita poder relajarnos.

Mantener la columna erguida es otro ejercicio cotidiano que realizado conscientemente nos hará darnos cuenta de lo importante que es nuestra postura corporal. Probablemente nos ahorrará dolores de espalda.






Escuchar nuestro cuerpo nos ayudará a entender porque nos sentimos mal en algunos momentos. Sentirnos mal es la forma en q nuestro cuerpo nos avisa de que hay algo que no hacemos bien. Si nos sentimos mal lo único que podemos hacer es parar a descansar y observar que es lo que nuestro cuerpo necesita.



Respetar el ritmo de nuestro cuerpo nos ayudará sentirnos mejor y a rendir más en el trabajo. A lo largo del día va cambiando el ritmo de nuestro cuerpo. Podemos rendir más por la mañana temprano hasta las dos de la tarde, luego el ritmo de nuestro  cuerpo baja y sería conveniente hacer un descanso. Este sería el momento de comer algo y tal vez hacer una siesta de 10' si es posible, o bien una pausa de pocos minutos, para tomar algo o cerrar los ojos o hacer unos estiramientos. Una pausa cada dos horas nos ayudará a mantener un buen ritmo de trabajo.



Recuperar la lentitud sería necesario. Solemos correr aunque no haya urgencias reales. Pocas cosas son realmente urgentes. Saber priorizar y dejar para luego algunas cosas nos ayudará.






Hacer las cosas de una en una, concentrándonos en lo que estamos haciendo, nos hará recuperar la serenidad y probablemente haremos mejor las cosas y nos sentiremos mejor al realizarlas.

Es frecuente que pretendamos rendir más usando estimulantes como por ejemplo el café u otros. No siempre dan el resultado esperado, en cambio si respetamos el ritmo de nuestro cuerpo observaremos, por ejemplo, que aunque empecemos a trabajar a un ritmo lento, podremos ir más rápido progresivamente sin ningún estimulante. O tal vez necesitamos una pausa para descansar. 



Al llegar a casa intentemos buscar un rato para desconectar de todo (teléfono, tele, trabajo). Tumbados en la cama, respirando hondo, durante 5 minutos, con inspiraciones y espiraciones lentas, con los ojos cerrados, concentrándonos solo en nuestra respiración. Será la forma de poder conectar de nuevo con nosotros mismos  después de la jornada diaria.







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