Uno de los momentos importantes en la
vida de una persona es cuando los hijos
se independizan. Es un momento en el que se mezclan múltiples emociones:
los padres se sienten orgullosos de que sus hijos hayan crecido y sean capaces
de desenvolverse bien, solos o en pareja. Que los hijos se independicen también
se puede sentir como una liberación: “por fin libres de tantas responsabilidades
y otras obligaciones”. Pero es frecuente que aparezcan sentimientos de tristeza
que pueden generar en lo que actualmente se ha dado en llamar “síndrome del
nido vacío”.
Aunque este síndrome no es una
entidad clínica propiamente dicha, sí se viene definiendo como un estado con
una sintomatología clara que puede prolongarse en el tiempo y que en algún
momento puede requerir consultar a algún psicólogo.
Los síntomas
predominantes son la tristeza y la pérdida de interés en las cosas que la vida
como si esta careciera de sentido para la persona. Puede haber crisis de llanto,
referencias constantes a cuando los hijos estaban en casa, como si aquella
fuera la única época feliz de la vida de esa persona. Es frecuente que puedan
aparecer dificultades para dormir.
Aunque la persona afectada por este síndrome
sienta que su actitud no es lógica y se la cuestione, no puede evitar sentirse
mal y le cuesta encontrar un aliciente a la nueva etapa de su vida.
Influyen varios factores para que se produzca esta situación de alteración del estado de ánimo:
- 1) Es frecuente que la independencia
de los hijos coincida con otras situaciones de cambio en la vida de los padres, como puede ser la
jubilación o la menopausia o el fallecimiento de alguna persona de la familia.
- 2) Las personas muy sensibles a los cambios tienden a sufrir más
en esa situación de cambio que es el hecho de que los hijos se vayan de casa.
- 3) Cuando la persona ha centrado su vida totalmente en la crianza
de los hijos se verá más afectada.
- 4)Si la relación de pareja no es satisfactoria será más difícil superar esa situación.
Prepararnos
mentalmente años antes de que el hijo se independice, nos puede ayudar a
superar la situación de tristeza y a poder encarar mejor esa nueva etapa de la
vida.
Ver el lado positivo de la situación
siempre es importante: si nuestros hijos se pueden desenvolver bien por si mismos, nuestra tarea como padres ha sido
adecuada.
Pero además debemos examinar seriamente
cuales son las posibilidades que se
abren ante nosotros en esta etapa de la vida :
La
comunicación con nuestro entorno es fundamental:
-
Cuidar nuestra relación de pareja.
- Cuidar la relación con nuestros amigos. Tal vez es el momento
de conocer amigos nuevos.
-
El contacto con nuestros hijos aunque nos sea tan frecuente
se va a mantener. Se puede pactar con ellos la frecuencia de los encuentros.
También es
el momento de ampliar nuestros intereses. Tal vez en otras épocas no fue posible
desarrollar algunas aficiones y ahora tenemos posibilidades.
Mejorar
nuestro estado de ánimo y nuestra salud corporal a través del ejercicio físico va ser una de las tareas
más importantes para mantenernos activos y creativos. Aparte de las actividades
deportivas en general puede ser interesante practicar yoga y meditación.




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