Los pequeños cambios que podamos generar día a día van cambiando nuestra mente y nos van ayudando a dar un giro positivo a nuestra vida.
Uno estos pequeños cambios sería bajar el ritmo de nuestra capacidad
de reacción, es decir, ser capaces de ser más lentos. Cuando nos sentimos inseguros tenemos
tendencia a querer reaccionar muy rápido a las situaciones. Si acabamos de
hacer algo que sentimos que no es correcto, querer rectificar demasiado rápido,
nos hace correr el riesgo de volver a equivocarnos. En cambio, recurrir a
“consultar con la almohada” nos ayuda a mejorar las decisiones que podamos
tomar.
No se consigue bajar el ritmo
de un día para otro pero sí que podemos empezar por pequeños gestos: empezar
por hablar con lentitud, hacer pausas al hablar, pueden ser algunos pequeños
gestos que nos ayuden. Al ir más lentos nos damos tiempo para pensar y
reaccionar adecuadamente a los estímulos del exterior. Nuestro nivel de
ansiedad baja y podemos responder mejor a las situaciones.
Si adoptamos la costumbre de bajar el ritmo, esto se puede ir convirtiendo
en un hábito. Se va generando entonces progresivamente un cambio de actitud y de
conducta. Nuestra perspectiva ante ciertas situaciones también va
cambiando. Los pequeños cambios van generando
cambios mayores.
Pequeños cambios en nuestro lenguaje corporal también van generando
grandes cambios en nuestra manera de pensar o sentir las cosas. Mejorar nuestra postura corporal: espalda
erguida, respiración profunda, sonreír con frecuencia, son maneras de potenciar
sentirnos mejor con nosotros mismos.
Otro aspecto a tener en cuenta
es el poder generar en nosotros una
mentalidad de progreso, se trataría de poder sentir que podemos mejorar en
algunas áreas de nuestra vida. Esto sería lo opuesto a vivir con una mentalidad
fija que sería el sentimiento de que las cosas son como son y no van a cambiar.
Mejorar nuestra autoimagen es importante y en este sentido la ropa que nos ponemos
influye de manera importante. Cuidar
nuestro aspecto físico, en general, es importante para sentirnos mejor con
nosotros mismos y en nuestra relación social.
Si
probamos a generar esos pequeños cambios en nuestra actitud observaremos como
nuestra conducta se va reforzando a sí misma. También observaremos como los
demás nos tratan de diferente forma lo cual también refuerza el poder de los
pequeños cambios. Cuando nuestro lenguaje corporal es más abierto las personas
de nuestro entorno nos responden de manera similar, lo cual modifica la imagen que tenemos de nosotros
mismos.
Todo
esto requiere darnos tiempo para ir cambiando.



Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada