divendres, 11 de gener del 2019

COMO VIVIR CON EL DOLOR CRÓNICO


A algunas personas el dolor las acompaña permanentemente. Es un dolor que no se calma aunque puede variar de intensidad y se sienten como atrapados por él



 Las causas del dolor crónico no siempre están bien definidas y es más difícil de tratar que un dolor agudo momentáneo.
La persona que sufre de dolor crónico ve alterada su calidad de vida y eso puede acabar alterando su carácter: puede sentirse irritable, triste o  desamparada. La relación con su entorno familiar y social se irá haciendo cada vez más difícil.
Poder ayudar a alguien a vivir con ese dolor debería ser una tarea prioritaria. Ayudarle a  descubrir  que vivir con ese dolor puede ser el comienzo de una nueva etapa en su vida y que según como sea la relación con su dolor, este puede ser más llevadero.
En algunas clínicas de EEUU están trabajando en este sentido: ayudan a que la persona que sufre un dolor crónico pueda convivir con este.


En estas clínicas desarrollan programas de tratamiento del dolor en los que se incluyen además de los tratamientos médicos que sean necesarios, tratamiento psicológico, porque el dolor presenta también una dimensión mental.
El objetivo del tratamiento psicológico es favorecer que la persona pueda familiarizarse con su dolor y que pueda tener una actitud activa acerca de cómo mejorar su situación. Los psicólogos de estos equipos trabajan para ayudar a la persona que sufre a reconocer  los recursos internos que le pueden  ayudar en este sentido.


En estos centros a los que nos referimos, ayudan a los pacientes a aprender a centrarse en su respiración, que aprendan a relajarse y les enseñan meditación. También que puedan verbalizar que sienten y que piensan acerca de las situaciones dolorosas que están viviendo.
Estos programas de tratamiento duran alrededor de 2 meses y cuando los pacientes vuelven a su casa, deben seguir practicando lo que han aprendido, durante al menos 15 minutos diarios.


Se ha observado que este tipo de tratamiento mejora la relación del paciente con su dolor . Cuando el dolor es intenso conectar con las sensaciones de dolorosas nos ayuda más a controlar el dolor que intentar distraernos o desesperarnos.
Aunque es un tipo de ayuda que requiere tiempo y paciencia se viene observando que favorece que los pacientes tengan mayor tolerancia ante la situación que viven y que pueda mejorar su calidad de vida.


dilluns, 31 de desembre del 2018

DE NUEVO AÑO NUEVO


¿Preparados para el Año Nuevo?
¿Ya tenéis los nuevos buenos propósitos para el 2019?
También es útil hacer un balance de cómo nos fue durante el año que termina.


Algunas cosas de las que han sucedido durante este 2018, no dependían solo de nosotros, pero en otras, seguro que nuestra actitud ha influido.
Sería ahora el momento de hacer una revisión de que es lo que hemos conseguido.


Esta revisión sería importante hacerla en todos los aspectos de nuestra vida:
¿Nos hemos preocupado suficientemente de nuestra salud?
¿Hemos cuidado la relación con nuestra pareja?
¿Y con el resto de nuestra familia, que tal han ido las cosas?
En el ámbito profesional, ¿cuáles son los objetivos que hemos cumplido y cuáles no?
¿Hemos cuidado bien nuestro dinero, o lo hemos gastado descuidadamente?
¿Que aficiones o hobbies hemos desarrollado?
¿Que inquietudes intelectuales o espirituales  nos han ocupado  algún tiempo?
Y así podríamos ir revisando muchos otros aspectos que han formado parte de nuestra vida durante el último año. Esta revisión nos ayudará a planificar nuestro próximo año mejor de lo que lo hayamos hecho hasta ahora.


Como las cosas nos suceden sólo por casualidad, poder planificar el nuevo año, a partir de nuestra experiencia reciente, nos ayudará a que nuestros buenos propósitos se cumplan realmente. 

diumenge, 23 de desembre del 2018

LA NAVIDAD Y LOS NIÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO DE SUS PADRES



 Las primeras Navidades después de un divorcio pueden ser un poco duras, especialmente si se tienen niños pequeños. Es natural que tanto el padre como la madre estén pendientes de que la situación sea llevadera para los niños.



  Las emociones juegan siempre un papel importante y condicionan como cada uno de los dos ex cónyuges va a sentirse ante la nueva situación. No es la misma la actitud del que tomó la decisión de separarse que la del que recibió la noticia de que su cónyuge se quería separar. Los sentimientos pueden ser de culpabilidad o de tristeza o tal vez de una actitud excesivamente alegre, depende  de como cada uno viviera la situación. Tal vez puede aparecer un sentimiento de sobreprotección hacia los niños.


Si se puede contar con un entorno familiar que apoye a cada uno de los dos, padre y madre,  en la nueva situación, todo será más fácil. Los amigos que puedan colaborar en ese sentido van a ser siempre bienvenidos.  
Es conveniente y natural que a partir del momento de la separación se puedan repartir las celebraciones con los niños, de forma equitativa entre ambas partes. Aunque al principio les cueste, los niños aceptaran la nueva realidad: a partir de ahora las Navidades serán por separado, unos días con papá, otros días con mamá.


Los niños tienen capacidad para entender y aceptar lo que se les explica de forma clara. Las cosas  serán más fáciles si cada uno de los padres da su versión de la situación, manteniendo una actitud de profundo respeto hacia el otro cónyuge.  


dimarts, 11 de desembre del 2018

ESCUCHEMOS NUESTRO CUERPO


Cuando sentimos algún dolor físico, tendemos a buscar remedio rápidamente, tomando algún medicamento.


Tal vez nos sintamos mejor cuando los síntomas se alivian, pero es posible que reaparezcan al cabo de poco tiempo.
Molestias simples como un dolor de cabeza, por ejemplo, puede ser la forma en que nuestro cuerpo nos está avisando de que algo en nuestra forma de plantearnos nuestra vida no va bien. Tal vez andamos muy estresados todo el tiempo, sin tiempo para saborear las cosas que hacemos, o no cuidamos nuestra vida familiar, o no tenemos tiempo para estar con nosotros mismos y cuidarnos.
En lugar de intentar eliminar la molestia física de manera rápida, nos podríamos preguntar qué es lo que está intentando decirnos nuestro cuerpo: ¿Qué emociones sentíamos cuando empezó el dolor físico? ¿Cuál era nuestro estado de ánimo? Tal vez podremos identificar alguna situación que haya dado lugar a que aparezca el síntoma.


Cuando prestamos atención a nuestros síntomas intentando pensar qué los desencadenó y como nos sentimos, nos daremos cuenta de la cantidad de pensamientos y sentimientos que se mueven en nuestra mente continuamente. Tal vez el escuchar esos pensamientos y sentimientos nos ayudará a entender algo de lo que nos está sucediendo y de donde surge nuestro malestar físico.


Me comentaba una persona que había iniciado la práctica de la meditación que empezó a entender con esa práctica cual era el origen de los dolores de cabeza que había sufrido durante tiempo. No había escuchado su cuerpo, solo había intentado aplacar los dolores con analgésicos. Poco después le detectaron una ulcera de estomago. Vivía de forma muy estresante, exigiéndose cada vez más  y esa era la causa de que fuera teniendo  síntomas físicos. Pero siguió sin cambiar su estilo de vida hasta que tuvo un infarto leve, del que afortunadamente pudo recuperarse. Empezó, entonces a replantearse las cosas de forma distinta y se dio cuenta de que necesitaba reorientar su vida.


Escuché, en otra oportunidad, a otra persona que me contaba que años atrás tuvo tres infartos en poco tiempo. Resultaba sorprendente que dijera que era lo mejor que le había pasado en su vida “tener tres infartos consecutivos y sobrevivir a ellos” explicó. Según comentaba, después de esa experiencia, tuvo que replantearse seriamente las cosas. Dejó la vida estresante que llevaba y empezó a vivir a otro ritmo, escuchándose más a sí mismo. Empezó a  valorar las cosas que tenia y los pequeños placeres de la vida.


Estos serian dos ejemplos de cómo nuestro cuerpo nos avisa de que no nos estamos tratando bien a nosotros mismos y que la vida estresante que llevamos nos acabará pasando factura.


divendres, 30 de novembre del 2018

COMO CONTROLAR NUESTRO ESTRÉS


Cuando nos encontramos en una situación que nos genera estrés, nuestro primer impulso seria huir. Si no nos es posible, nos sentiremos mal, tanto a nivel físico como psicológico. Tal vez descargaremos nuestra ira, o bien nos quedaremos paralizados por el miedo.


Poder dirigir nuestra atención a lo que está sucediendo, cuando aparece una situación estresante, nos dará la posibilidad de reaccionar con una conducta más adecuada al momento.
Cuando sucede algo que nos altera y agobia, si nos detenernos a observar la tensión que parece en nuestros músculos, en nuestra mandíbula, como se nos acelera el pulso, podremos hacernos conscientes de cuáles son nuestros sentimientos, de enfado, o de temor. Para lograr todo esto nos ayudará estar atentos a nuestra respiración.


Centrarnos en nuestra respiración nos permite acercarnos al momento que nos estresa desde una situación más tranquila porque prestar atención a nuestra respiración nos calma.
Una persona fumadora nos explicaba que el deseo de fumar un cigarrillo solía durar unos segundos. Empezó a practicar ejercicios de respiración cuando sentía el impulso de fumar y descubrió que la tranquilizaba tanto o más que el cigarrillo que antes fumaba para calmar su estrés.
Otra persona nos comentaba que en sus visitas al dentista consiguió estar más relajada cuando en lugar de tensarse mientras el dentista trabajaba, consiguió centrarse en su respiración y en las sensaciones de su cuerpo tumbado en el sillón de la consulta.


Esta capacidad de relajarse en semejantes circunstancias es algo que se puede adquirir con la práctica. Si diariamente realizamos quince minutos de relajación, estando atentos a nuestra respiración, en algún lugar tranquilo de nuestra casa, observaremos como nuestro estado de ánimo se calma. Nos será, entonces, más fácil relajarnos de forma habitual y observar en los momentos de estrés, cual es la reacción más adecuada.  No nos dominará  nuestra impulsividad que nos lleva a descargar la tensión de maneras a veces inadecuadas,
Se viene observando en estudios recientes que la resiliencia a las situaciones estresantes es mayor en las personas que practican ejercicios de respiración y relajación  de forma regular.


dijous, 15 de novembre del 2018

¿ Que hacemos con el estrés ?


 Todos conocemos personas que están permanentemente enfadadas y que descargan su ira en los demás. 
  También personas que lo ven todo desde el punto de vista negativo. 
   Probablemente podremos reconocer  que también nos pasa a nosotros algo de esto. Notaremos además que con más frecuencia de lo normal, estamos tensos y que esto repercute en nuestra relación con nuestra familia y con otras personas de nuestro entorno.


   A veces intentamos regular nuestro estrés de maneras  que aun nos perjudican más:
   1.   Negando que estamos estresados.
  2.   Mediante la adición al trabajo. Esto sucede especialmente cuando  nuestra vida familiar nos resulta estresante, entonces buscamos satisfacción en el trabajo, donde nos valoran y de paso nos permite estar más horas fuera de casa. 
     3.Buscando estar ocupados todo el día en actividades diversas y a menudo dispersas. No conseguiremos controlar el estrés, solo conseguiremos incrementarlo.
    4. Usando sustancias (café, nicotina, drogas, comida, fármacos, alcohol,...) Estas sustancias modifican momentáneamente nuestro estado de ánimo, pero al cabo de poco tiempo nos damos cuenta de que la situación empeora. 

    Con cualquiera de estas formas fallidas de intentar regular el estrés, lo único que conseguimos es que  nuestro estado de ánimo y nuestro cuerpo  empeoren. Iremos perdiendo  capacidad de pensar con claridad y nos será difícil disfrutar de la vida en general. Es probable que aparezca alguna enfermedad orgánica en la parte más débil de nuestro organismo. 


   Para superar el estrés:
  1) Reconocer que nos pasa,  sería el primer paso para  poder mejorar nuestra situación.  
 2) Aprender a incluir en nuestra rutina diaria estrategias mentales que nos permitan modular nuestras emociones, también lo que pensamos y como nos sentimos a nivel corporal. Para ello es útil aprender a practicar relajación y meditación.
  Solemos pensar que estás son técnicas complicadas o que requieren de un espacio muy  exclusivo. Pero no es así. Si aprendemos estas técnicas en un lugar adecuado, con el tiempo podríamos  aprender a practicarlas en los espacios habituales de nuestra  rutina diaria. Lugares tales como nuestro lugar de trabajo, nuestra casa o incluso el autobús, aunque resulte sorprendente, son lugares en los que es posible meditar o relajarse.



 Consultar a algún psicólogo clínico especializado en psicoterapia será una buena forma de que poder averiguar qué nos ocurre realmente y como sobrellevar  nuestro estrés. Hacer esa tarea  nosotros solos no siempre es fácil especialmente cuando hay situaciones que nos resulta doloroso reconocer.



divendres, 9 de novembre del 2018

¿ SABIAS QUE A VECES TU GENERAS TU PROPIO ESTRÉS ?


En nuestra vida cotidiana tenemos motivos  para sentir estrés. Algunos motivos son crónicos y otros son ocasionales. Algunas veces podemos predecir cuándo se va a producir una situación  estresante y en otros momentos estas aparecerán de forma impredecible. 


Nuestro cuerpo reacciona ante los estímulos estresores con reacciones de alarma más o menos intensas en un  intento de poder defenderse de lo que sentimos como una amenaza.
Tenemos mecanismos automáticos que, a veces, nos hacen reaccionar a los estímulos del exterior con mayor estrés del que realmente sería lógico.
También las ideas y los sentimientos negativos actúan como elementos que nos generan estrés.
En gran medida,  nuestro estrés surge también de la preocupación que tenemos acerca de cómo nos ven los demás especialmente si sentimos que nuestro estatus social está siendo amenazado de alguna manera.


Cuando la amenaza desaparece nuestros pensamientos se calman. De lo contrario seguimos pensando en lo que podría haber pasado y  nuestros pensamientos nos sumen nuevamente en una situación de estrés que no se puede resolver. Esto sucede con especial gravedad en las situaciones traumáticas.
Si se prolonga el estado de estrés, sentiremos cada vez mayor tensión muscular, especialmente en la espalda o en la mandíbula, se puede alterar nuestro ritmo cardíaco, sintiendo entonces taquicardias o se pueden producir arritmias y así una larga lista de síntomas somáticos que pueden surgir a raíz del estrés, según cual sea el punto más frágil de nuestro organismo. Todo esto sucede cuando nuestro cuerpo está  en estado de alerta permanente, preparado para enfrentarse a algún peligro, supuesto o real.
Ser conscientes de lo que nos está sucediendo nos ayudará a reaccionar de manera más adecuada. Esto requiere ser capaces de cultivar nuestra capacidad de reflexión para tener mayor resiliencia ante las situaciones estresantes.
En ocasiones puede ser necesario solicitar ayuda a algún psicólogo, especialmente cuando se han sufrido situaciones traumáticas.


En la medida que podamos manejar mejor nuestro estrés podremos pensar con claridad y recuperar nuestra capacidad de nuestra capacidad de reaccionar de forma inteligente ante los estímulos estresores.
Ser capaces de reaccionar ante las situaciones sociales nos ayudará a sentirnos mejor. Lo que no podemos hacer es reprimir las sensaciones nocivas y hacer ver que no pasa nada.


Ser capaces de pararnos a pensar, es fundamental. A ello nos ayudará  hacer ejercicio regularmente, practicar yoga o meditación, hablar con personas de nuestra confianza y cultivar aficiones. Poder tener una actitud de mayor perspectiva antes las situaciones que nos hacen sentir estresados es fundamental para que el estrés no nos domine de forma permanente.