dimarts, 5 de febrer del 2019

QUE HACER CUANDO ESTAMOS TRISTES


Sentirnos tristes en algún momento de nuestra vida diaria nos hace daño y es más frecuente de lo que desearíamos.
Eso nos sucede cuando nos sentimos culpables por algo que hicimos o dejamos de hacer o por algo que nos hace sentir avergonzados o poco adecuados. También nos genera tristeza perder a un ser querido o sentirnos impotentes ante una situación que querríamos cambiar y no podemos.


La tristeza nos avisa de que algo no anda bien en nuestra vida y conviene prestarle atención. Pararnos a reflexionar acerca de lo que está sucediendo, nos hará darnos cuenta de cuál es el motivo de nuestro sufrimiento. Este darnos cuenta, nos ayudará a reaccionar ante la situación.
Se trataría de ver cual es la oportunidad que nos ofrece este momento de tristeza, para poder enfocar un problema y resolverlo de la manera más adecuada para nosotros.
Negarnos a nosotros mismos que estamos sufriendo o intentar eludir la realidad de nuestros sentimientos solo empeorará nuestro estado de ánimo.


Para trabajar atentamente con nuestras emociones necesitamos:
1) Reconocer los que está sucediendo en nuestra mente y cuáles son nuestros pensamientos.
2) Estar a solas con nuestro dolor, para poder sentir nuestras emociones, sin intentar cambiar nada ni buscar explicaciones, ni criticarnos. Esto nos 
ayudará  tranquilizarnos. 
 3) Las ideas que surjan nos ayudaran a pensar que podemos hacer teniendo mayor confianza en nosotros mismos.

No siempre es posible cambiar las cosas pero si las soportamos con ánimo más tranquilo y tomando distancia emocional respecto a la situación, nos sentiremos más fuertes.
Podremos también adquirir conciencia de que nada de lo que nos sucede es permanente.


Poder sentir comprensión y bondad hacia la parte de nosotros que sufre, como si de un hijo se tratara, nos ayudará a comprendernos y a aceptarnos ante la situación dolorosa que estemos viviendo. Porque a veces es bueno sentir que tenemos que cuidar de nosotros.


dimecres, 30 de gener del 2019

QUE HACER CON EL DOLOR DE CABEZA?


Cuando sufrimos con frecuencia de dolores de cabeza la situación se hace insostenible. Hoy sabemos que la mayor parte no tienen que ver con problemas físicos graves. El dolor de cabeza puede surgir a menudo por situaciones de tensión que vivimos y de las que a menudo no somos conscientes.



Hay situaciones sociales que nos generan tensión. Puede tratarse de situaciones que tienen que ver con nuestro trabajo: por ejemplo dificultades para relacionarnos con nuestros jefes o con nuestros compañeros o temor a no desempeñar bien nuestra tarea laboral.
También pueden ser situaciones de nuestra vida familiar: dificultad de relación con nuestros padres o hermanos, o con nuestra pareja, preocupaciones por nuestros hijos o dificultades de relación con nuestro entorno social.
Estar preocupados por alguna cuestión económica o de salud, nuestra o de algún familiar cercano,  nos genera un sufrimiento que nos hace sentir impotentes ante la situación y podemos acabar sufriendo un dolor de cabeza intenso.


Estar atentos a nuestras sensaciones, nos ayuda a ser conscientes de cuál es la situación vital que nos angustia.
Poder hacer esa conexión nos ayudará a poder empezar a pensar como cambiar la situación que nos estresa.
Hay situaciones que no podemos cambiar aunque queramos, pero si podemos empezar a pensarlas de diferente forma, podremos disminuir nuestra angustia.


Una de las formas de conseguir este objetivo, es recurrir al control de nuestra respiración. Realizar respiraciones de forma pausada y en una posición relajada, en un lugar tranquilo, nos ayuda a calmarnos y el dolor de cabeza puede desaparecer.
Se viene observando que la práctica de la meditación es útil para paliar el dolor de cabeza .




Si el dolor de cabeza no se resuelve con la medicación que nos haya recetado nuestro medico, poder consultar con un psicólogo, nos puede ayudar a aclarar cuáles son los pensamientos que nos angustian y de los cuales no somos conscientes . 
Poder hablar con alguien de confianza y que tratará los temas que nos preocupan con confidencialidad, nos ayudará también a reflexionar sobre ellos de forma más objetiva, menos atrapados por las emociones que nos acucian.


dimecres, 23 de gener del 2019

CUIDEMOS NUESTRA ESPALDA


Sufrir un dolor de espalda nos invalida de múltiples formas. En ocasiones no podemos trabajar debido a ello. También las personas que sufren dolores de espalda, se sienten frágiles, con dificultades para mantener el equilibrio, con temor a recibir algún golpe involuntario por la calle que les pueda hacer caer. Todo esto les va generando sentimientos de inseguridad y puede llegar a afectar a su estado de ánimo.


Tanto si sufrimos de dolor de espalda habitualmente como si no, es conveniente aprender a cuidar nuestra espalda.
Aparte de los ejercicios que nos pueda recomendar nuestro traumatólogo o nuestro fisioterapeuta, es conveniente que tengamos en cuenta  cómo hacemos los movimientos habituales en nuestra vida cotidiana. Sin darnos cuenta, estos movimientos pueden llegar a producirnos dolor. Por ejemplo, si vamos a levantar un objeto pesado es mejor doblar las rodillas para levantarlo en lugar de doblar la espalda, o bien si vamos a salir del coche conviene girarnos primero y después poner los pies en el suelo, en lugar de intentar hacer los dos movimientos a la vez. Ser conscientes de como nos movemos nos ayudará a prevenir lesiones.


Para poder recuperarnos o bien  prevenir que nuestra espalda sufra es conveniente realizar algunas de las actividades que comentamos a continuación:
1)       Realizar los ejercicios para reforzar la espalda que nos haya recomendado nuestro fisioterapeuta
2)             Practicar yoga
3)             Aprender técnicas de relajación
4)             Practicar meditación
5)             Caminar
6)             Nadar o practicar ejercicios en el agua

También nos ayudará adquirir algunos hábitos    saludables, como son:
1)               Cuidar nuestra postura corporal
2)              Aprender a concentrarnos en nuestra respiración
3)             Estar atentos a como realizamos algunos movimientos que implican esfuerzo muscular
Como suele suceder los beneficios que podemos obtener con estas prácticas no son inmediatos, pero si perseveramos, constataremos que nuestra espalda va a mejorar y con ello nuestro estado de ánimo.


Las personas que ya están jubiladas disponen de más tiempo para dedicarse a estas actividades y convertir en un objetivo de vida el cuidarse a nivel físico, lo cual puede ser una fuente de satisfacción.
A cualquier edad es importante perseverar en este objetivo de vida.


divendres, 11 de gener del 2019

COMO VIVIR CON EL DOLOR CRÓNICO


A algunas personas el dolor las acompaña permanentemente. Es un dolor que no se calma aunque puede variar de intensidad y se sienten como atrapados por él



 Las causas del dolor crónico no siempre están bien definidas y es más difícil de tratar que un dolor agudo momentáneo.
La persona que sufre de dolor crónico ve alterada su calidad de vida y eso puede acabar alterando su carácter: puede sentirse irritable, triste o  desamparada. La relación con su entorno familiar y social se irá haciendo cada vez más difícil.
Poder ayudar a alguien a vivir con ese dolor debería ser una tarea prioritaria. Ayudarle a  descubrir  que vivir con ese dolor puede ser el comienzo de una nueva etapa en su vida y que según como sea la relación con su dolor, este puede ser más llevadero.
En algunas clínicas de EEUU están trabajando en este sentido: ayudan a que la persona que sufre un dolor crónico pueda convivir con este.


En estas clínicas desarrollan programas de tratamiento del dolor en los que se incluyen además de los tratamientos médicos que sean necesarios, tratamiento psicológico, porque el dolor presenta también una dimensión mental.
El objetivo del tratamiento psicológico es favorecer que la persona pueda familiarizarse con su dolor y que pueda tener una actitud activa acerca de cómo mejorar su situación. Los psicólogos de estos equipos trabajan para ayudar a la persona que sufre a reconocer  los recursos internos que le pueden  ayudar en este sentido.


En estos centros a los que nos referimos, ayudan a los pacientes a aprender a centrarse en su respiración, que aprendan a relajarse y les enseñan meditación. También que puedan verbalizar que sienten y que piensan acerca de las situaciones dolorosas que están viviendo.
Estos programas de tratamiento duran alrededor de 2 meses y cuando los pacientes vuelven a su casa, deben seguir practicando lo que han aprendido, durante al menos 15 minutos diarios.


Se ha observado que este tipo de tratamiento mejora la relación del paciente con su dolor . Cuando el dolor es intenso conectar con las sensaciones de dolorosas nos ayuda más a controlar el dolor que intentar distraernos o desesperarnos.
Aunque es un tipo de ayuda que requiere tiempo y paciencia se viene observando que favorece que los pacientes tengan mayor tolerancia ante la situación que viven y que pueda mejorar su calidad de vida.


dilluns, 31 de desembre del 2018

DE NUEVO AÑO NUEVO


¿Preparados para el Año Nuevo?
¿Ya tenéis los nuevos buenos propósitos para el 2019?
También es útil hacer un balance de cómo nos fue durante el año que termina.


Algunas cosas de las que han sucedido durante este 2018, no dependían solo de nosotros, pero en otras, seguro que nuestra actitud ha influido.
Sería ahora el momento de hacer una revisión de que es lo que hemos conseguido.


Esta revisión sería importante hacerla en todos los aspectos de nuestra vida:
¿Nos hemos preocupado suficientemente de nuestra salud?
¿Hemos cuidado la relación con nuestra pareja?
¿Y con el resto de nuestra familia, que tal han ido las cosas?
En el ámbito profesional, ¿cuáles son los objetivos que hemos cumplido y cuáles no?
¿Hemos cuidado bien nuestro dinero, o lo hemos gastado descuidadamente?
¿Que aficiones o hobbies hemos desarrollado?
¿Que inquietudes intelectuales o espirituales  nos han ocupado  algún tiempo?
Y así podríamos ir revisando muchos otros aspectos que han formado parte de nuestra vida durante el último año. Esta revisión nos ayudará a planificar nuestro próximo año mejor de lo que lo hayamos hecho hasta ahora.


Como las cosas nos suceden sólo por casualidad, poder planificar el nuevo año, a partir de nuestra experiencia reciente, nos ayudará a que nuestros buenos propósitos se cumplan realmente. 

diumenge, 23 de desembre del 2018

LA NAVIDAD Y LOS NIÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO DE SUS PADRES



 Las primeras Navidades después de un divorcio pueden ser un poco duras, especialmente si se tienen niños pequeños. Es natural que tanto el padre como la madre estén pendientes de que la situación sea llevadera para los niños.



  Las emociones juegan siempre un papel importante y condicionan como cada uno de los dos ex cónyuges va a sentirse ante la nueva situación. No es la misma la actitud del que tomó la decisión de separarse que la del que recibió la noticia de que su cónyuge se quería separar. Los sentimientos pueden ser de culpabilidad o de tristeza o tal vez de una actitud excesivamente alegre, depende  de como cada uno viviera la situación. Tal vez puede aparecer un sentimiento de sobreprotección hacia los niños.


Si se puede contar con un entorno familiar que apoye a cada uno de los dos, padre y madre,  en la nueva situación, todo será más fácil. Los amigos que puedan colaborar en ese sentido van a ser siempre bienvenidos.  
Es conveniente y natural que a partir del momento de la separación se puedan repartir las celebraciones con los niños, de forma equitativa entre ambas partes. Aunque al principio les cueste, los niños aceptaran la nueva realidad: a partir de ahora las Navidades serán por separado, unos días con papá, otros días con mamá.


Los niños tienen capacidad para entender y aceptar lo que se les explica de forma clara. Las cosas  serán más fáciles si cada uno de los padres da su versión de la situación, manteniendo una actitud de profundo respeto hacia el otro cónyuge.  


dimarts, 11 de desembre del 2018

ESCUCHEMOS NUESTRO CUERPO


Cuando sentimos algún dolor físico, tendemos a buscar remedio rápidamente, tomando algún medicamento.


Tal vez nos sintamos mejor cuando los síntomas se alivian, pero es posible que reaparezcan al cabo de poco tiempo.
Molestias simples como un dolor de cabeza, por ejemplo, puede ser la forma en que nuestro cuerpo nos está avisando de que algo en nuestra forma de plantearnos nuestra vida no va bien. Tal vez andamos muy estresados todo el tiempo, sin tiempo para saborear las cosas que hacemos, o no cuidamos nuestra vida familiar, o no tenemos tiempo para estar con nosotros mismos y cuidarnos.
En lugar de intentar eliminar la molestia física de manera rápida, nos podríamos preguntar qué es lo que está intentando decirnos nuestro cuerpo: ¿Qué emociones sentíamos cuando empezó el dolor físico? ¿Cuál era nuestro estado de ánimo? Tal vez podremos identificar alguna situación que haya dado lugar a que aparezca el síntoma.


Cuando prestamos atención a nuestros síntomas intentando pensar qué los desencadenó y como nos sentimos, nos daremos cuenta de la cantidad de pensamientos y sentimientos que se mueven en nuestra mente continuamente. Tal vez el escuchar esos pensamientos y sentimientos nos ayudará a entender algo de lo que nos está sucediendo y de donde surge nuestro malestar físico.


Me comentaba una persona que había iniciado la práctica de la meditación que empezó a entender con esa práctica cual era el origen de los dolores de cabeza que había sufrido durante tiempo. No había escuchado su cuerpo, solo había intentado aplacar los dolores con analgésicos. Poco después le detectaron una ulcera de estomago. Vivía de forma muy estresante, exigiéndose cada vez más  y esa era la causa de que fuera teniendo  síntomas físicos. Pero siguió sin cambiar su estilo de vida hasta que tuvo un infarto leve, del que afortunadamente pudo recuperarse. Empezó, entonces a replantearse las cosas de forma distinta y se dio cuenta de que necesitaba reorientar su vida.


Escuché, en otra oportunidad, a otra persona que me contaba que años atrás tuvo tres infartos en poco tiempo. Resultaba sorprendente que dijera que era lo mejor que le había pasado en su vida “tener tres infartos consecutivos y sobrevivir a ellos” explicó. Según comentaba, después de esa experiencia, tuvo que replantearse seriamente las cosas. Dejó la vida estresante que llevaba y empezó a vivir a otro ritmo, escuchándose más a sí mismo. Empezó a  valorar las cosas que tenia y los pequeños placeres de la vida.


Estos serian dos ejemplos de cómo nuestro cuerpo nos avisa de que no nos estamos tratando bien a nosotros mismos y que la vida estresante que llevamos nos acabará pasando factura.